martes, 11 de octubre de 2011

¿Cuál nuevo mundo?

Beatriz Enríquez, segunda esposa de Cristóbal Colón, y quien se oponía a sus frecuentes viajes, estuvo a punto de arruinar el descubrimiento de América.
He aquí algunas de las frases con las que quiso disuadir a su marido:
— ¿Ah, sí? ¿Y por qué tienes que ser tú? ¿Por qué no mandan a otro?

— ¡Claro! Tú siempre de culipronto con tus amigotes... Pero ¡ay! de que fuera yo la que necesitara un favor... Ahí sí no tendrías tiempo...

— No seas tan ridículo... ¡Qué nuevo mundo ni qué carajos va a descubrir un inútil como tú...! Si acaso, será un nuevo bar...

— Y si sigues con esa pendejada de que el mundo es redondo, mis amigas van a pensar que me casé con un tarado.

— ¿Crees que soy estúpida y te voy a creer que la tal reinita vendió todas sus joyas para que tú te puedas ir de paseo...? ¡Quién sabe qué tendrás con esa vieja...!

— ¿Y por qué no puedo ir yo?

— ¿Pretendes que te crea que es un viaje al que sólo van hombres? ¡Ya voy Toño!

— Tú sí... Te inventas cualquier cosa para no estar en la casa.

— Si no estoy aquí cuando vuelvas, me buscas en la casa de mi mamá; pues no me pienso quedar sola como una idiota.

— Tiene que ser muy ordinaria una vieja para que se deje llamar la Pinta... ¿Y quién es esa tal María, que se las da de Santa? ¿Y la Niña? Todas esas deben ser unas lobas espantosas...

— Ay, no; ya me mamé de oírte decir tantas bobadas... ¿Sabes qué? Si quieres irte con otra, dímelo de frente, pero no me vengas con esas historias tan rebuscadas.