miércoles, 6 de mayo de 2009

Insultos para toda ocasión

Poco me sorprendí al ver las desobligantes respuestas que el Presidente de la República le daba hace unos días al periodista argentino Julián Miglierini, quien lo entrevistaba para la BBC. Hay que recordar que la tranquilidad no es una de las cualidades que caracterizan propiamente a este mandatario, acostumbrado como está a que la mayoría de los periodistas colombianos le hablen con inmerecida reverencia, cuando no de rodillas.

En su larga vida pública ha sido común ver cómo el primer chalán de la Nación se sale de casillas con una facilidad extraordinaria y cual potro mañoso la emprende contra sus adversarios, bien sea a punta de relinchos o a puros golpes, como le consta a su otrora rival político, Fabio Valencia Cossio, quien hoy ve realizado su viejo sueño de ser el sparring oficial de Palacio.

Y como maña vieja no es resabio, en sus casi siete años de gobierno no ha sido extraño ver cómo el doctor Uribe se deja llevar por esa proclividad a zanjar sus disputas de manera que poco o nada se corresponden con la alta dignidad que conlleva su cargo. Y aunque al parecer ya no acude a la violencia física, sí se vale de los gritos para evadir la incomodidad que le producen ciertas preguntas, o de cuanto epíteto o actitud desdeñosa encuentra para suplir su falta de argumentos.

Célebre es ya esa frase en la que el Señor Presidente amenazaba con darle en la cara a aquel ex colaborador suyo conocido con el remoquete de ‘La Mechuda’, y al cual él se refirió en términos menos amables. En otra de sus salidas en falso, al representante Germán Varón lo denominó “manzanillo de cuello perfumado”, ¡…y eso que este congresista era de la bancada uribista! Tampoco han sido escasas sus andanadas verbales contra LAFAR, en las cuales usa los improperios como proyectiles. Igual trato preferente han recibido los partidos de la oposición, las ONG de derechos humanos y, obviamente, los periodistas.

Bueno, me refiero a los periodistas que no tragan entero. Como Alejandro Santos, director de Semana, cuando en plena campaña de 2006 se atrevió a confrontar a Uribe en ese tinglado preparado por Álvaro García, ex periodista y actual embajador en Argentina, para que su admirado Presidente defendiera en vivo y en directo la brillante gestión de Jorge Noguera, el inmaculado ex director del DAS.

Y aunque este rifirrafe fue el más notorio, no fue el primero ni será el último de los casos en los cuales Uribe exhiba sus malos modales con la prensa. Ya en anterior ocasión el Señor Presidente se había salido de los chiros con otro periodista de la BBC, al igual que lo ha hecho con Joseph Contreras, Patricia Janiot, Gerardo Reyes, Gonzalo Guillén, Juan Carlos Iragorri y, desde luego, con el insoportable Daniel Coronell.

Y esperen cómo, a medida que se caliente la contienda presidencial y Uribe vaya saliendo del closet reeleccionista, la campaña será menos apta para menores de edad.