miércoles, 1 de julio de 2009

Santos no es Colombia

Un año después de la Operación Jaque, el júbilo inmortal que había tenido a Juan Manuel Santos caminando por las nubes se ha visto empañado por la orden de captura expedida en su contra por un juez del Ecuador, quien lo responsabiliza por la muerte del ecuatoriano Franklin Aisalla, ocurrida el 1 de marzo de 2008, cuando militares colombianos atacaron un campamento de las FARC en el vecino país y dieron muerte a Raúl Reyes y a otras 26 personas que lo acompañaban, entre los cuales se encontraba dicho ciudadano.

No sé hasta qué punto es procedente esa medida, pero en principio me inclino a pensar que si una persona ecuatoriana muere a manos de tropas colombianas, alguien de Colombia debe responder; y en este caso quien salió a poner pecho por la Operación Fénix, fue JMS. Y lo peor es que al comienzo dijo que todo había ocurrido en territorio colombiano, pero luego se fue retractando paulatinamente hasta aceptar que las tropas colombianas sí habían incursionado en el país vecino, sin ninguna autorización.

Al juez ecuatoriano le han llovido críticas de muchos colombianos que han calificado dicha medida como exótica, absurda, ridícula e inamistosa, como si el bombardeo y la incursión aérea en Ecuador hubiera sido una muestra de simpatía del gobierno colombiano. Desde Washington Uribe reaccionó diciendo que “el gobierno de Colombia no permitirá que toquen al ministro Santos”; pero hay que tener en cuenta que eso lo dijo el Presidente mientras se frotaba la cabeza luego del coscorrón que le dio Obama en la Casa Blanca.

A su vez, el propio JMS, aunque declaró que no es “necesario ni conveniente responder esas agresiones”, las respondió diciendo que “esta es una agresión más de las tantas que ciertas autoridades del Ecuador vienen haciendo no contra Juan Manuel Santos sino contra Colombia”. Y por eso resolví escribir este artículo. A mí me molesta sobre manera esa costumbre uribista de quienes creen que encarnan o representan a Colombia. El señor Santos es un mentiroso compulsivo, un político sin ética, un tipo de mente oscura y proceder funesto, que no se mide a la hora de conseguir sus propósitos.

Si tiene o no razón el juez ecuatoriano, es cosa que no me corresponde determinar; pero que no venga el ex ministro a decir que eso es un ataque contra Colombia. JMS no representa a Colombia, ni a Bogotá siquiera; si acaso representa a su familia. JMS no me representa a mí, ni a los periodistas que tratamos de no tragar entero con las mentiras que él ha ayudado a urdir desde este gobierno. JMS tampoco representa a los muchachos víctimas de los falsos positivos que han llenado de dolor a tantas familias colombianas. Así que es mejor que no insista en convertir su causa personal en una causa nacional.

Por otra parte, si tanto valor tiene la lucha contra LAFAR, la muerte de Raúl Reyes, bien vale un carcelazo. La seguridad democrática se lo agradecerá.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No Vladdo, como se le ocurre pensar que Memelcito Santos vaya a la cárcel, no creo que en ese sitio haya toma para conectar el secador que le permita mantener su incipiente calva adecuadamente cubierta con los escasos pelos que le quedan y para cuyo acomodo debe gastar bastante corriente y horas o que en el equipaje básico tenga cupo para ingresar su set de maquillaje con el cual día a día hace el tremendo esfuerzo de decorarse su horrorosa cara de chancho botóxico.

Anónimo dijo...

Por favor escriban en contra o a favor de la gente del gobierno o de quienes han sido parte del gobierno o de cualquier otro tipo de personas pero sin insultar. Hagan comentarios inteligentes y con altura. Los comentarios bajos solo le resta validez a los mismos. Comparar a las personas con animales no es de gente culta y/o descente. Quiero por ultimo aclarar que no estoy de acuerdo con JMS porque no me gusta su actitud ni la forma como maneja sus cosas, siempre con mentiras y falsedades. Ciertamente no es una persona correcta y por lo tanto, no es apta para que aspire a la Presidencia de la Republica.

Davinchi dijo...

Totalmente de acuerdo con el artículo, no somos pocos los que no nos sentimos representados por la corrupción y la mentira de este gobierno.

Saludos a Vladdo y sus colaboradores de Un Pasquín, acabo de descargar la última edición y me dispongo a devorarla en los próximos minutos.

Es reconfortante encontrar espacios de opinión libre como este, espero que permanezca por mucho tiempo y no desaparezco como otros que ya no están (el oyerista?)

Davinchi.