lunes, 29 de septiembre de 2008

Los homólogos de Uribe

Transcribo este titular y la introducción de una noticia, publicada en la web del periódico El Espectador:

“Uribe recibe a su homólogo
paraguayo en la Casa de Nariño

La visita del presidente de Paraguay, Fernando Lugo, a Colombia tiene como objetivo revisar los acuerdos de seguridad y defensa suscritos en 2005 entre ambas naciones”.

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Y transcribo esto porque finalmente veo bien usada la palabra homólogo, pues casi siempre se utiliza equivocadamente.

“El presidente colombiano, Álvaro Uribe, se reunió en la Casa Blanca con su homólogo estadounidense, George W. Bush”, suele decirse en los medios.

Cada vez que en las páginas de los diarios se publica semejante ligereza resulta inevitable sentir pena ajena, y se vuelve difícil contener las ganas de reirse. “¿Uribe, homólogo de Bush?” –pienso–. “Homólogo de Bush, Puttin; homólogo, Sarkozy; si acaso, Rodríguez Zapatero; pero, ¿Uribe…?”

Tal comparación es un exabrupto (así se trate de Bush), ya que el hecho de que ambos sean presidentes no los hace automáticamente ‘homólogos’. Homólogos de Uribe, Chávez, Ortega, Evo Morales o Rafael Correa.
A juzgar por la pose exhibida en esta foto de Álvaro Uribe, tomada en Miami, durante su primera campaña presidencial, no se necesita un análisis muy profundo para darse cuenta de que los homólogos del mandatario colombiano hay que buscarlos en el vecindario; y para el caso el ejemplo de Paraguay viene como anillo al dedo (sin ánimo de ofender al presidente Lugo).

domingo, 28 de septiembre de 2008

El gobierno sabía de las ejecuciones
extrajudiciales ¡...y no hizo nada!

Michael Frühling, ex Director de la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos

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En febrero de 2006, poco antes de terminar su misión como Director de la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Michael Frühling alertó sobre el problema de las ejecuciones extrajudiciales en Colombia, pero nadie le hizo caso.

Ahora, con las denuncias de jóvenes desaparecidos y asesinados a lo largo y ancho de la geografía nacional, sus palabras recuperan vigencia dolorosamente, mientras los responsables, en un derroche de cinismo, se muestran sorprendidos.

En una entrevista exclusiva con Un Pasquín, decía Frühling: “Sabemos que las autoridades conocen ejemplos de violaciones graves –como ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas–, pero de eso no se habla clara y tranquilamente como se debe, no aparecen en las estadísticas oficiales”.

En la misma entrevista, y al hablar precisamente sobre supuestas bajas en combates entre el Ejército y grupos insurgentes, que en realidad serían víctimas de ejecuciones extrajudiciales, dijo: “Podemos hacer tres reflexiones en este sentido. Una: el gobierno está al tanto de muchos de estos casos porque lo hemos hablado. Dos: el gobierno ha tomado ciertas medidas porque está preocupado –parece–, aunque no lo haya dicho en público. Tres: se necesitan más medidas porque están dándose todavía casos de ejecuciones extrajudiciales”.

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Por eso indigna más todavía oir al ministro de Defensa y a los generales del alto mando rasgándose las vestiduras, anunciando investigaciones exhaustivas y derramando lágrimas de cocodrilo, sabiendo que en realidad no han hecho nada por salvaguardar los derechos humanos en este país; porque en el afán de mostrar resultados en la lucha contra LAFAR todo vale. Son los gajes de la seguridad democrática.

Lea la entrevista completa en:
http://www.unpasquin.com/fruhling-ed-03.html

sábado, 27 de septiembre de 2008

Este comunicado de Naciones Unidas es muy diciente acerca de lo que está pasando en Colombia gracias a la seguridad democrática.

Aunque por su naturaleza diplomática, este tipo de boletines son escritos con sumo cuidado, para no herir la susceptibilidad del gobierno, la gravedad de las denuncias es evidente, y si Naciones Unidas se atreve a divulgar esto debe ser porque la realidad es más cruda todavía... ¡Qué país!

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La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Derechos Humanos urge coordinar esfuerzos y liderazgos para esclarecer
y poner fin a las prácticas de presuntas ejecuciones extrajudiciales


Bogotá, D.C., 26 de septiembre de 2008

La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos condena enérgicamente los graves hechos denunciados recientemente en torno al hallazgo en Ocaña, Norte de Santander, de hasta ahora 23 cadáveres –en su mayoría jóvenes– muchos de los cuales han sido identificados como pobladores de sectores del sur de la ciudad de Bogotá.

Otras informaciones recogidas por la Oficina, ya transmitidas oficialmente a las autoridades competentes, se refieren además a previas denuncias sobre la desaparición y muerte de jóvenes pobladores en otras ciudades tales como Montería y Medellín, así como en distintos municipios del país, entre ellos, Toluviejo (Sucre), Sahagún (Córdoba) y Remedios (Antioquia).

La Oficina expresa sus condolencias y solidaridad a los familiares de todas estas víctimas y renueva su firme propósito de no cejar en la búsqueda del pleno esclarecimiento y sanción de estos casos.

En las versiones que dan cuenta de estos hechos, se revela que las víctimas reciben promesas de trabajo, aparentemente legales o incluso ilegales, para trasladarse a municipios y departamentos distintos de sus lugares de residencia. En la mayoría de los casos, uno o dos días después de haber sido vistos con vida por última vez por sus familiares, resultan reportados como muertos en combate por el Ejército.

La Oficina alertó a fines de 2007 a las máximas autoridades del país sobre lo ocurrido en los departamentos de Sucre y Córdoba, donde varios jóvenes fueron reportados como muertos en combate bajo el patrón arriba descrito. El informe anual de la Alta Comisionada reiteró el caso a fines de febrero del presente año. Desde entonces y hasta abril de 2008 suman al menos 35 víctimas en dichos departamentos en circunstancias similares. La Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la Fiscalía General de la Nación viene adelantando investigaciones sobre estos hechos.

En relación con estos y otros casos, la Oficina exhortó al Alto Mando del Ejército a adoptar medidas extraordinarias para que las investigaciones disciplinarias internas esclarecieran responsabilidades, sin que hasta el presente se hayan obtenido resultados.

Resulta particularmente grave y preocupante que estos asesinatos se pudiesen estar cometiendo a través de verdaderas redes criminales, encargadas de engañar y conducir a las personas hasta el lugar donde se les da muerte. De establecerse la responsabilidad de miembros de la fuerza pública, directa o en modalidades de tolerancia, aquiescencia, complicidad o apoyo en este tipo de hechos, se configurarían graves violaciones de derechos humanos, que incluirían la desaparición forzada y la ejecución extrajudicial. La desarticulación inmediata de estas redes, con las cuales –según informaciones recibidas por la Oficina– algunos individuos estarían incluso obteniendo beneficios personales, es perentoria para la defensa de la vida por encima de toda otra consideración.

Reiterando la recomendación formulada en el último Informe de la Alta Comisionada, la Oficina urge a todas las autoridades competentes a coordinar esfuerzos y liderazgos para esclarecer y poner fin a las prácticas y patrones de presuntas ejecuciones extrajudiciales, adoptando medidas urgentes para prevenir, investigar, sancionar y hacer públicas las responsabilidades materiales e intelectuales por hechos como los aquí referidos.

viernes, 19 de septiembre de 2008

El Presidente, el vidente y el rosario

Por Vladdo • Director de Un Pasquín

Reuniones del Presidente con un vidente católico que le pidió una cita por recomendación de la Virgen, rezo del rosario en el Palacio Presidencial con militares a bordo, consagración del país al Sagrado Corazón (prohibida en la Constitución), plegarias permanentes a Dios y a María...
Sin prisa pero sin pausa, Álvaro Uribe ha borrado los límites entre la Iglesia y el Estado; entre gobierno y clero; entre religión y política; entre la fe y el proselitismo.

Para nadie son un secreto las alusiones religiosas que suele hacer en público el presidente de la República. Hacía muchos años no se veía en Colombia un mandatario que en sus actos de gobierno invocara tanto a Dios, a Jesucristo y a la Virgen, como lo hace Álvaro Uribe Vélez. Dicha cuestión no tendría importancia si no fuera por el hecho de que según la Corte Constitucional “el Estado no puede establecer preferencia alguna en asuntos religiosos”. En esta sentencia, de agosto de 1994, ese alto tribunal declaró inexequible la consagración del país al Sagrado Corazón de Jesús.

Sin embargo, más allá de fallos o de sentencias judiciales, es muy intensa la devoción religiosa que se respira y se maneja hoy por hoy en los altos círculos del Gobierno. Una buena forma de ilustrar esta situación es el curioso encuentro que hace pocos meses sostuvo el Primer Mandatario con John Rick Miller, un vidente católico norteamericano radicado en Inglaterra que estaba de visita en en el país. El pasado mes de mayo, Miller solicitó entrevistarse con el presidente Álvaro Uribe Vélez, quien gustosamente lo recibió en el Palacio Presidencial.

El objeto de la visita era un tanto fuera de lo común, pues según una información obtenida por Un Pasquín, Miller “dijo que necesitaba hablar con el Presidente, porque la Virgen se lo había pedido”. De acuerdo con la misma fuente, en la cita con Uribe, Miller “le pidió la Consagración de Colombia al Inmaculado Corazón de la Virgen”, petición que según la fuente el Presidente aceptó “y adicionamente empezó a rezar el rosario con transmisión en un canal institucional todos los miércoles. Y como al mes o 20 días fue el rescate de Íngrid Betancourt, precisamente un miércoles y el Presidente no ha dejado de agradecer a la Virgencita y a Nuestro Señor”.

A pesar de que, según el citado fallo de la Corte Constitucional, “Colombia no puede ser consagrada de modo oficial al Sagrado Corazón, por cuanto con ello se viola la libertad de cultos y la igualdad”, establecidas en la Constitución de 1991, el pasado miércoles 11 de junio –un mes después de la visita del vidente– el Presidente Álvaro Uribe Vélez renovó la Consagración al Sagrado Corazón de Jesús, en un acto celebrado en el Palacio de Nariño, al que asistieron, entre otros, el Nuncio Apostólico, Monseñor Aldo Cavalli; el padre Julio Solórzano, capellán de Palacio; el Almirante Guillermo Barrera Hurtado, Comandante de la Armada Nacional; el entonces Consejero Presidencial Fabio Valencia Cossio, y el Secretario de Prensa de la Presidencia, César Mauricio Velásquez.

Aunque en la página de Internet de la Presidencia sólo se menciona el rezo del rosario, y no se habla de la Consagración, el blog Ángeles 55, dedicado a temas religiosos, publicó el 22 de junio una breve reseña de la ceremonia bajo el título: “El Presidente Uribe renovó la Consagración al Sagrado Corazón”. Por otra parte, pese a que tanto en la Presidencia como en este blog se subraya el carácter ‘privado’ de dicha reunión, es evidente que en esos actos quedan muy diluidas las fronteras entre religión y política; entre gobierno y clero; entre la fe y el proselitismo. El Presidente debería saber que los límites entre lo privado y lo público se vuelven muy frágiles en situaciones como éstas, en las cuales participan funcionarios del gobierno, en horas de trabajo y en dependencias oficiales.

Según un despacho de la agencia católica ACI Prensa, divulgado a comienzos de julio, el rezo del rosario “es para cada vez más colombianos el secreto detrás del nuevo momento que atraviesa el país”. Y agrega además que Uribe lo “ha convertido en práctica característica de su Gobierno”, lo cual es cierto, pues todos los miércoles en el palacio presidecnial se reza el rosario, en una ceremonia en la que participan no sólo funcionarios del alto gobierno, incluido con frecuencia el propio presidente Uribe, sino empleados de otras dependencias oficiales, e incluso militares. Según ACI Prensa, esta fue “el arma secreta que permitió el reciente rescate sin un solo tiro de 15 secuestrados”.

Según la misma agencia, Lidia Ríos, representante de la Legión de María en Medellín, atribuye el éxito que Uribe está logrando contra la violencia en Colombia “a esa devoción y esa entrega que tiene a Jesús y María” y si se ha salvado de enemigos y atentados es gracias a que “el Señor y la Virgen lo han librado y lo siguen acompañando, porque él constantemente los invoca y está trabajando de la mano de la Iglesia”.

Claro que el testimonio de Ríos no es el único que asocia el éxito de Uribe a la ayuda divina. Pocos días después de la Operación Jaque, el general Mario Montoya viajó hasta Buga, para agradecerle al Señor de los Milagros por “iluminar a los buenos y confundir a los malos”. Igualmente, según un reportaje de El Tiempo, el rosario que se rezó en Palacio el pasado 5 de marzo fue dedicado a las Vírgenes de Coromoto, de Venezuela; Las Mercedes, de Ecuador, y la de Chiquinquirá, a las que les pidieron por el final de la crisis trinacional desatada tras el bombardeo del campamento de Raúl Reyes. Según el periódico, “para los creyentes, la misa fue más que efectiva, pues dos días después los mandatarios de los tres países estrecharon sus manos en la Cumbre del Grupo de Río, en República Dominicana”.

Más allá de sus repetables creencias, es claro que el actual presidente colombiano no sólo ha privilegiado al catolicismo sobre las demás confesiones religiosas, sino que con esos cocteles de religión y política prácticamente ha eliminado la separación entre Iglesia y Estado que establece la Carta Magna.

Como si fuera poco, el rezo del rosario se transmite con frecuencia por el Canal Institucional, sin ningún tipo de control por parte de la Comisión Nacional de Televisión (CNTV). En diálogo con Un Pasquín, un miembro de dicho organismo se mostró sorprendido cuando se le mencionó el tema, pero a renglón seguido aclaró que es poco o nada lo que la CNTV puede hacer al respecto, puesto que dicho canal es autónomo en su programación. “Nosotros sólo le asignamos un presupuesto anual, pero el manejo lo hacen ellos directamente”. Este periódico se comunicó con el Canal y, al preguntar por el horario de emisión del programa del rosario, una funcionaria de la oficina de programación respondió: “Es una oración por la paz que produce la Presidencia de la República [y se transmite] cada vez que el Presidente lo decide”.

Luego de ver las imágenes de los devotos funcionarios públicos reunidos en oración en la sede presidencial, son muchas las preguntas que salen a flote. Por ejemplo, si otros empleados quisieran celebrar un rito no católico, ¿contarían con la autorización para realizarlo en la sede del Palacio y en las mismas condiciones? ¿Qué hace un comandante de la cúpula militar dedicado a rezar el rosario, en vez de estar al frente de la tropa? ¿A cuento de qué el Gobierno invierte recursos para pasar por televisión tales ceremonias? Si, como lo pregonan en la Casa de Nariño, se trata de reuniones privadas, ¿por qué las transmiten por el Canal Institucional? Además, para quienes no practican el catolicismo, o simplemente no pertenecen a ninguna religión, estas prácticas pueden resultar un poco irrespetuosas y hasta agresivas; puesto que el Presidente de la República no representa a la familia Uribe sino a todos sus compatriotas, independientemente de sus creencias.

Si esa extraña simbiosis entre religión y política no viola la Constitución, por lo menos sí constituye una clara discriminación frente a otros credos, cuyos adeptos seguramente no van a contar con las mismas prerrogativas que disfrutan los católicos en Palacio para practicar su fe.

jueves, 11 de septiembre de 2008

No me parece

No me parece justo que terminen estigmatizando a la Universidad Distrital de Bogotá, y por extensión a todas las universidades públicas del país, por culpa de unos encapuchados que se pusieron a hacer apología de las Farc en medio de un grupo de estudiantes y a plena luz del día, tal como lo denunció la senadora casi ex uribista Gina Parody.

No me parece tan grave la circunstancia de que dichos manifestantes traten de ocultar su identidad cubriéndose el rostro. Esta conducta es hasta cierto punto comprensible si recordamos, por ejemplo, que hace dos años, en plena campaña de reelección, cuando Álvaro Uribe estuvo en universidades como la Javeriana o Los Andes, había ciertos personajes que, no se sabe con qué propósito, trataban de identificar y señalar a quienes se pronunciaban en contra del presidente-candidato.

No me parece tampoco admisible que esos estudiantes, encapuchados o no, salgan a apoyar a cualquier grupo guerrillero, sin tener en cuenta el inmenso daño que han ocasionado a tantos colombianos, en especial a los civiles ajenos al conflicto. El hecho de no estar de acuerdo con con las políticas del gobierno, no da pie para defender algo indefensable como lo es hoy por hoy la lucha armada. Por otra parte, ponerse a rendirles homenajes póstumos a personajes como Raúl Reyes e Iván Ríos es una actitud que, en el mejor de los casos, raya en la insensatez.

No me parece muy atinado el manejo que le ha dado a todo este asunto el rector de la Distrital, Carlos Ossa Escobar. Una cosa es que la universidad garantice el derecho a la libertad de expresión de los estudiantes y profesores de esa institución, y otra que terminen legitimando la violencia como arma política. No sé si debido a su falta de carácter o a su afán de no meterse en líos, el señor Ossa ha tratado de salirse por la tangente, pretendiendo desconocer los videos (en uno de los cuales incluso aparece él) o cuestionando el hecho de que tales grabaciones hayan sido realizadas o divulgadas.

No me parece muy pertinente el escándalo que ha armado Gina Parody con esta denuncia. Para empezar, no es la primera vez que unos estudiantes se manifiestan a favor de la guerrilla, y menos en universidades públicas. Por otra parte, si se trata de salvaguardar a la juventud, ¿por qué ni en el Congreso ni en el Ministerio de Educación se han pronunciado acerca de la influencia silenciosa que los paramilitares han ejercido en algunas instituciones de educación superior? ¿O sobre las bandas dedicadas al narcotráfico, o a las redes de prostitución estudiantil que operan en varios centros educativos? Ahí hay mucha tela de donde cortar.

No me parece de más recordar que ni las universidades ni otras instituciones del país están exentas de tener integrantes de dudosa reputación, como lo hemos visto recientemente incluso en la Policía Nacional. Y si a estos últimos les dicen ‘casos aislados’, a los de las universidades, ¿qué?

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Corrigen mentiras del ‘curriculum vitae’ de Uribe


Luego de la publicación en Un Pasquín de un artículo en el que se demostraba cómo en la página web de la Presidencia aparecían algunos datos sobre el presidente Álvaro Uribe que no correspondían a la realidad, la Casa de Nariño hizo algunos ajustes, acordes con el texto de lo que se denunciaba en la nota, escrita por el abogado Fernando Reyes.

Cabe anotar que, pese a que se hizo la rectificación, en ninguna parte se hace alusión a los errores de la versión original, donde se inflaban los títulos del Presidente.

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A continuación las dos versiones del documento:

Versión original, publicada en la Edición 33 de Un Pasquín:



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Versión actualizada:

jueves, 4 de septiembre de 2008

Ser periodista

Ser periodista no es tan atractivo cuando uno se pone a ver los riesgos a los que se someten los reporteros por ponerse a destapar ollas podridas, denunciar los atropellos de las autoridades, confrontar a los violentos, informar sobre las actividades non sanctas de tantos personajes públicos, criticar al gobierno o simplemente opinar sobre la compleja realidad nacional.

Ser periodista pierde algo de encanto cuando uno ve que más del 85 por ciento de los casos de periodistas asesinados en los últimos trece años en Colombia sigue en la impunidad, pese a los golpes de pecho que suelen darse las autoridades judiciales año tras año, cada vez que se divulgan estas escandalosas cifras.

Ser periodista no resulta muy llamativo si la ilusión de trabajar en el periódico más grande del país termina convertida en una decepción, al descubrir que allá creen que le pagan a uno la mitad del salario en prestigio y la otra mitad en dinero; como si uno fuera a Carulla y, al decir que trabaja en ese diario oficial, le llenaran gratis el carrito del mercado.

Ser periodista es sentirse traicionado cuando uno le oye decir a Enrique Santos, en plena asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que Álvaro Uribe ha sido un garante de la libertad de expresión y que “no ha tenido un solo acto que pueda considerarse como un atentado contra la libertad de prensa y de expresión”, olvidando sus ubérrimas arremetidas contra ilustres colegas colombianos y extranjeros que se han atrevido a cuestionarlo y de las cuales han sido víctimas, entre otros, Joseph Contreras (Newsweek), Alejandro Santos (Semana), Patricia Janiot (CNN), Gonzalo Guillén (El Nuevo Herald), Juan Carlos Iragorri (RCN) y más recientemente Daniel Coronell, el insolente director de Noticias Uno. (Y pensar que ese mismo Enrique será el próximo presidente de la SIP)...

Ser periodista es sentir vergüenza ajena cuando una columnista como María Isabel Rueda pretende descalificar a The New York Times por sugerirle a Uribe que no se vuelva a lanzar. ¿Se imaginan las graves repercusiones que debió tener ese artículo? Es presumible que desde el pasado domingo la circulación del periódico más influyente de Estados Unidos se haya ido a pique; que la publicidad haya disminuido verticalmente; que sus directivas estén con los pelos de punta y sin poder dormir; y que hayan despedido a la mitad de integrantes del consejo editorial, por irresponsables. Supongo que ese diario no atravesaba una crisis así desde octubre de 2007, cuando Paola Ochoa (la fugaz consejera de prensa de la embajada colombiana en Washington), en protesta por un editorial sobre el TLC, mandó una carta acusando al Times de “cínico, inhumano, hipócrita, irresponsable e insensible”.

Ser periodista es indignante cuando los colegas acreditados en la Presidencia son sometidos a todo tipo de vejámenes por los encargados de la seguridad democrática del mandamás de la ‘Casa de Nari’.

Ser periodista en Colombia, retomando la frase de Borges en su cuento Ulrika, “es un acto de fe”.

lunes, 1 de septiembre de 2008

La convención republicana en medio del huracán

Obama rechaza ‘salpicar’ a familiares de candidatos

En una firme declaración, el candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que la familia está fuera de los límites [de la contienda electoral]. Según él, eso “no es apropiado y no es relevante”.

Luego de conocerse las supuestas referencias que algunos partidarios suyos estarían haciendo al embarazo de una hija de la compañera de fórmula de John McCain, Sarah Palin, Obama recordó que él mimso nació cuando su mamá tenía 18 años; y además dijo que si alguien de su campaña violaba esa regla sería despedido.

La carta de Ramón Isaza a Valencia Cossio


El facsímil de una carta al parecer enviada en 1995 al entonces senador Fabio Valencia Cossio, por el líder paramilitar Ramón Isaza, parecería sustentar la versión que éste dio a mediados del año pasado a un juez de Justicia y Paz.

En la nota escrita a máquina, quien firma como Ramón Isaza no sólo insinúa que Fabio Valencia le había solicitado su apoyo político para una convención nacional del Partido Conservador, sino que le reitera su negativa en tal sentido, aduciendo que “yo no era político y que mi misión en el Magdalena Medio era muy distinta a la de hacer proselitismo político”.

Como se puede leer en el documento obtenido por Un Pasquín, una copia de esa comunicación les fue enviada al Directorio Nacional Conservador y al Directorio Conservador de Antioquia, así como al gobernador de ese departamento, Álvaro Uribe Vélez.

Tanto la carta como el testimonio de Isaza coinciden con una denuncia hecha por el senador Gustavo Petro en abril de 2007, en un debate en el Senado, en el cual se refirió a los lazos del paramilitarismo en el departamento de Antioquia, y en el que también salió a relucir el nombre de Valencia Cossio.