lunes, 7 de abril de 2008

No confíe en nadie que tenga más de 30 años

Opinión de Mario Quadros
Especial para Un Pasquín

Un escorpión quería cruzar un río y pidió a un sapo cruzarlo montado en su espalda. El sapo de inmediato se negó. Como se te ocurre, dijo. Me vas a picar y a matar. El escorpión imploró y dijo que aunque podría hacerlo, eso significaría morir con el sapo en medio del río. El sapo después de mucha insistencia accedió. Cuando estaban en la mitad del río el escorpión lo picó en la espalda. Estás loco, gritó el sapo, ahora vamos a morir los dos. Ya sé, replicó el escorpión. Pero no pude resistir a mi temperamento.

El artículo de Rafael Nieto en la revista Semana titulado “La Ruleta Rusa de Barack Obama” me recordó el temperamento del escorpión. A pesar de saber lo que representa la continuidad de la política de Bush para el mundo y para Estados Unidos, Rafael Nieto, así como el escorpión, no puede cambiar su temperamento.
Dice el columnista que el gobierno de Bush es mediocre, torpe y mentiroso. Mentiroso, es probablemente la única acusación válida. Pero, mentir es normal en esa clase de gobierno. Mediocre es en la realidad un elogio y torpe es lo único que Bush y su grupo no es.

Bush adoptó en su gobierno una política coherente, a sus planteamientos de campaña y a su visión del mundo. Además, muy de acuerdo con las fuerzas políticas y grupos económicos que lo apoyaron. Empezó ganando unas elecciones con todas las características de un robo en la Florida, donde su hermano era Gobernador, en una decisión de una Corte Suprema politizada, de la cual Al Gore, el contrincante, cuestionó fuertemente y al final no le resto otra opción que acatarla.

De forma oportunista, sacó provecho del ataque a las torres gemelas de Nueva York e invadió a Irak para controlar su petróleo. Emprendió una campaña “anti-terrorista”, que atropelló la constitución americana, con la finalidad de restituir el poder a la presidencia, disminuído desde el corrupto gobierno de Richard Nixon. Redujo los impuestos a los ricos que lo llevaron al poder.

Con la guerra, con el precio del petróleo y a costa del inmenso déficit económico, llenó los cofres de los grupos y empresas ligadas a su campaña y a su gobierno. Aún más, en un golpe de extrema astucia y atrevimiento, usando un fiscal de bolsillo (parecido al de acá) politizó la justicia, y abrió investigaciones contra los demócratas, afín de usarlas con fines electorales.

Resumiendo, una actuación digna de una pandilla.
Aparte de eso, torpe en realidad, es no comprender con profundidad la tragedia que ha significado la política de Bush para Estados Unidos y para el mundo y más trágico aún, es lo que pueda significar su continuismo.

Afortunadamente, el pueblo americano ha demostrado estar atento a eso. El éxito de Barack Obama, un Senador con un perfil de izquierda, ya representa una demostración de avance de las fuerzas legítimamente demócratas de Estados Unidos. Obama barre en la preferencia de los electores con buen nivel de educación y un efectivo y consciente repudio a la política actual.

Apoyar la candidatura republicana para que Estados Unidos proteja a Colombia del “teniente coronel de al lado” no es más que una expresión de la mentalidad colonizada que todavía nos atormenta, muy común en la derecha.

Para estar sintonizado con esta edición de UN PASQUIN, mi generación, la rebelde de 1968, la que partió estos tiempos modernos en antes y después, decía: “No confie en nadie con más de 30 años”. El candidato republicano ya tiene más de 70 años, un viejo con una mentalidad anticuada e intervencionista, formada en los tiempos de la guerra del Vietnam.

Contrario a lo que algunos digan, es claro para el mundo y para el pueblo americano que la verdadera ruleta rusa es McCain y no Obama, con una diferencia: el revólver tiene seis balas y apunta a nosotros y no a su cabeza.
~~~
Mario Quadros es Ingeniero industrial y estudiante de Ciencias Políticas.

No hay comentarios.: