lunes, 7 de abril de 2008

¿Informando o desinformando?

Opinión de Juan Manuel López Caballero
Especial para Un Pasquín

Se falsifica una cédula para que aparezca como si Piedad Córdoba acabara de recibir la nacionalidad Venezolana; se divulgan fotos de un ciudadano argentino como si fuera un ministro del Ecuador en reuniones con Raúl Reyes; se denuncian entregas del Presidente Chávez a la guerrilla de las FARC por 300 millones de dólares, cuando en las cartas encontradas en el computador de Raúl Reyes no hace mención a ‘dólares’ y menos a millones de dólares; se habla de un triunfo judicial cuando se produce un fallo de la Corte Internacional de La Haya en que niega las pretensiones de Colombia; se habla de un triunfo diplomático cuando le toca a Colombia pedir excusas y firmar un documento donde reconoce el principio de soberanía territorial y se rechaza el de ‘defensa preventiva’ o de ‘legítima defensa’ que Colombia alegaba; se reivindica gran habilidad para convencer a los gobernantes de otros países de la razón que asiste al gobierno colombiano en su actitud ante las FARC, pero toca dejar una constancia protestando porque en la declaración final no se acepta tratar de terroristas a los grupos irregulares.

En todos estos casos habría algo de aparente o posible verdad, y de cualquier forma se podría hacer una presentación que ciñéndose a la verdad mostrara lo que se cuestionaba; pero la verdad no produciría escándalo ni el efecto que se busca: Piedad Córdoba es apreciada por el gobierno venezolano y como todos los colombianos tiene derecho a recibir esa nacionalidad, pero decir eso no fomentaría el odio que se busca crear contra ella; el Ministro Larrea informó que había tenido una reunión con  Raúl Reyes (en otro país) pero mostrarlo en su campamento y en el momento de la Asamblea de la OEA debía producir un efecto diferente que atizara la descalificación a quien no necesariamente comparte la visión del Gobierno Uribe; Colombia no logró ganar el fondo del pleito como era que la Corte negara su propia competencia, o que en caso de asumirla reconociera la frontera marítima con Nicaragua, pero no sería mostrar la mala posición de la contraparte (¿casi enemigo?) declarar que solo se ganó que la Corte no declarara inválido el tratado; el conjunto de países americanos estuvo en contra de las acciones internacionales de Colombia pero nuestros  ‘representantes’ lograron que aceptando todo (excusas por el ataque, renunciando a la tesis de la ‘soberanía humana’ y a la calificación de terroristas, y retirando las fragatas de dónde se había negado a hacerlo después del fallo de La Haya) se evitara no solo la guerra (que parece un absurdo, pero que sus acciones habían llevado a ella), sino una ‘condena’ que en términos diplomáticos es bastante más fuerte que un repudio.

¿No es evidente la complicidad de los medios con el Gobierno, siguiendo la intención de desorientar la opinión más que cumplir con informar en forma veraz y completa?

P. S.: Si el que los directores de ‘El Tiempo’ sean respectivamente hermanos del Vicepresidente y del Ministro de Defensa no fuera suficiente, el nombramiento del hijo de José Obdulio como subdirector de ‘El Tiempo’ hace superflua tal pregunta.

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Juan Manuel López es economista e investigador.

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