lunes, 10 de marzo de 2008

TRES EN UNO

OH,
Uribe no solamente está adquiriendo ya ese aire magnífico de momia, majestuosa pero mohosa que caracteriza a los prohombres de este pobre país, como Rafael Núñez, Julio César Turbay, Francisco de Paula Santander o Manuel Marulanda Vélez que nunca terminan de morir ni de hacer daño. También se da la licencia, como ellos, de decir toda suerte de imbecilidades, convencido de que con ellas pasará a la historia de este pobre país sin pasado, sin presente y sin futuro (“le doy en la cara, marica”, etc).

URIBE
Ya tiene ese aspecto de faraón embalsamado, insensible a la vida y ajeno a la muerte, con aire de vampiro, tan propio de los falsos héroes y en especial de los falsos héroes paisas, como ese supuesto prócer de la Guerra de los Mil Días que fue Rafael Uribe Uribe (horror: dos veces Uribe en una misma persona).

INMORTAL
El Mesías de Tranquilandia, perdón, de Transilvania; el Paladín de los Helicópteros, el Héroe de José Obdulio [Pablo Escobar Gaviria no tiene la culpa de tener un pariente así], ya tiene ese rictus de Drácula que lo hará felizmente eterno. Y se lo merece como nadie. Para no desgastarnos de reelección en reelección, sería bueno que se quedara para siempre en la Presidencia, como las gárgolas en los desagües de tejados inmortales. Solamente cambiemos un articulito para establecer que cuando el Rey del Paupérrimo ya no sea más que un pergamino transparente y quebradizo, sea remplazado por Mancuso, Macaco o (qué sé yo) cualquiera de esos otros próceres que también tienen la mano firme y la sangre fría que los ha hecho grandes.

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