lunes, 10 de marzo de 2008

Sobre Íngrid y Pinchao

Por María Elena Triana • Especial para Un Pasquín

Al terminar la lectura del libro Mi fuga hacia la libertad de John Frank Pinchao, me siento aún más dolida por los textos que por varios medios han circulado para desprestigiar, atacar u ofender a Íngrid Betancourt y aumentar el espantoso maltrato que le han dado sus secuestradores de las FARC.

Pinchao, que compartió con ella años de secuestro, da testimonio de los castigos, los padecimientos, las hambrunas, las enfermedades, las humillaciones hasta por un pedazo de papel higiénico, los trabajos forzados para armar los cambuches y tener de lecho un montón de hojas. Además, que nunca ha estado en presencia de Alfonso Cano ni de ningún otro integrante del secretariado de las FARC. A la conciencia, si la tienen, de los cobardes que inventan las infamias, vayan las verdades de Pinchao. Ojalá que los franceses que se han lucrado en sus libros del amarillismo, estén ocupados, para variar, con Itinerario sentimental y demás páginas sobre su nueva primera dama Carla Bruni y a su mismísimo señor presidente Sarcozy.

Y conste que nada de esto tiene que ver con la literatura, ni con la cultura de las naciones; así que solo quería comentar lo que relata Pinchao y mostrarles la carátula de su libro, hecho con la sencillez de su léxico para resumir más de 8 años de sus padecimientos propios y de sus compañeros de infortunio en el secuestro.

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María Elena Triana es abogada y escritora.

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