lunes, 10 de marzo de 2008

Repugnante

Opinión de Mario Quadros • Especial para Un Pasquín

‘Repugnante’ fue el término usado por el Embajador de Estados Unidos, para expresar su indignación o la de su gobierno al conocer las fotos de los secuestrados enviadas por las FARC. No podemos estar más de acuerdo con esa expresión para definir ese crimen.

Sin embargo, Nicholas Kristoff, en su columna del pasado 14 de febrero en The New York Times [“When we torture” (Cuando torturamos)] relata el caso del camarógrafo Sami al-Hajj de la cadena de noticias árabe Al Jazeera, preso en Guantánamo hace seis años, sin acusación formal o condena y además incomunicado. Su nombre es reconocido en el mundo árabe donde su situación provoca cada vez mayor repudio, indignación y odio hacia a Estados Unidos. Me pregunto si a esto también se le puede llamar secuestro.

Relata el columnista que el Sr. Sami fue dejado sin alimento, golpeado y sometido a grandes humillaciones. Inicialmente parece haber sido confundido con otro camarógrafo y posteriormente fue presentada contra él una vaga acusación de haber servido de correo financiero y consecuentemente de apoyar a grupos terroristas. En una demostración de que su débil acusación no es creíble, el gobierno americano ha ofrecido liberarlo a cambio de convertirse en espía dentro de la cadena de noticias Al Jazeera.

Con este relato surge la duda sobre qué tan honesta es la indignación del embajador, siendo el representante de un gobierno que secuestra, tiene prisiones clandestinas y tortura. Cinismo e hipocresía es lo que mejor define esta situación.

Otro ejemplo de cinismo se relaciona con las marchas del 4F y del 6M que fueron o serán unos de los grandes acontecimientos políticos del momento. Con cinismo e hipocresía, Colombia jamás logrará curar las heridas y encaminarse hacia la reconciliación. Algunos de los que marcharon con orgullo y patriotismo el 4F, considerándose foco de indignación por los crímenes de las FARC, aparecen hoy contrarios a marchar en contra de los crímenes de los paramilitares, en algunos casos con la complicidad de miembros del Estado, esencia de la marcha del 6M. ¿Por qué debemos diferenciar y categorizar la violencia cuando nos afecta a todos?

Dentro de esta lista de cinismo e hipocresía, es interesante observar el comportamiento de algunos medios de comunicación. Parecería que hasta ahora se dieran cuenta de los monstruos que circulan como la corrupción, la asignación amañada de las tierras productivas, e incluso del tercer mandato de Uribe.

Lo mismo parece estar pasando con algunos columnistas. El ex Ministro Hommes es un ejemplo. En su entrevista en El Espectador admite que ha cambiado de filosofía. Dice que se separa conceptual y ideológicamente del uribismo. ¿Qué significa eso? ¿Qué hace un hombre que ha vivido en la política y que además de haber sido el gurú económico de este gobierno, lo apoyó desde el inicio, lo defendió y ahora sale con esta novedad? Honestamente, no sé cómo definir este comportamiento. Si como oportunismo, debilidad ideológica, incapacidad política o traición.

Seguir los postulados de los Obdulios, Londoños o Apuleyos sobre la marcha del 6M, es estar comprometido hasta el cuello con la extrema derecha y en ese caso no hay nada que hacer. Sobre José Obdulio ya se dijo todo. Londoño, con su mentalidad, hubiera sido excelente ministro de justicia, pero en cualquiera de las dictaduras militares que tuvimos en el Cono Sur durante los setentas y ochentas. Y Plinio, por su parte, pertenece a un género muy conocido. En Brasil lo llamamos de vira casacas (volteados). Portadores de un amargo complejo por su fragilidad ideológica, producen y lanzan poderoso veneno contra sus raíces políticas. Carlos Lacerda, un político de Brasil que fue de izquierda en su juventud, terminó liderando en Rio de Janeiro el golpe militar de 1964 y su histeria contra la izquierda hasta hoy es recordada.

El cinismo y la hipocresía parecen encerrarnos en una ceguera colectiva al mejor estilo de las novelas de José Saramago. ¿Qué debemos hacer para recuperar la visión de país que nos permita imaginar un futuro común?

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Mario Quadros es Ingeniero industrial y estudiante de Ciencias Políticas.

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