lunes, 10 de marzo de 2008

Populismo al revés

Opinión de Juan Camilo Restrepo • Especial para Un Pasquín

En materias tributarias parecería que estuviéramos empeñados en practicar en Colombia un extraño populismo, al revés del que usualmente se aplica: en vez de beneficiar a los más pobres se intenta afanosamente premiar a los más ricos.

Una de las noticias más chocantes que han aparecido en los medios fue la que pudo leerse en la prensa escrita el pasado 19 de febrero. Según esta primicia el gobierno tiene listo un decreto que extendería a las empresas que se han beneficiado de las gabelas tributarias que otorgó la llamada “Ley Páez” (expedida en 1995 y que expira próximamente) el tratamiento beneficioso de zonas francas recientemente expedido.

De adoptarse este decreto se habrá consumado una de las medidas más regresivas, costosas e innecesarias de política fiscal de que se tenga memoria.

Las gabelas fiscales que en su momento se otorgaron a las empresas que se instalaran en la zona del desbordamiento del río Páez han sido acaso las más cuestionadas de nuestra atiborrada historia tributaria: por la defectuosa técnica con que fueron redactadas, por las abundantes elusiones que rodearon su aplicación. Y por el escaso impacto que han tenido en la recuperación del área afectada frente al inmenso costo fiscal que ha tenido esta ley que se estima en la pasmosa cifra de $1,6 billones.

Tanto la teoría como la legislación Colombiana (ley 819 de 2003) recomiendan que este tipo de incentivos fiscales sean estrictamente transitorios. Que no se prolonguen indefinidamente en el tiempo –como pretende hacerlo el decreto de marras– para que no se perpetúen gabelas distorsionantes frente a otras empresas o sectores.

Pues bien: en vez de dejar expirar normalmente la ley Páez para que las empresas que durante más de una década han molido generosísimas gangas tributarias se reincorporen al redil de las normas fiscales generales, el gobierno estaría buscando darle perpetuidad a sus privilegios. Aplicándoles (¡quien sabe a través de qué retorcida argumentación jurídica!) la nueva legislación sobre zonas francas a domicilio que fija para los agraciados una tarifa del impuesto a la renta del 15% cuando para el resto de las empresas es del 33%.

Vaya usted a saber cómo se hará esta pirueta mental, pues las zonas francas siempre se entendieron como un estatus especial que se brinda a las empresas nuevas que se ubiquen en zonas delimitadas para exportar. Y éstas de la zona Páez ni son nuevas ni se crearon como prioritariamente exportadoras.

La política tributaria de la administración Uribe se ha caracterizado porque le encanta cargarle la mano sin piedad a las rentas del trabajo, y a los consumidores a través del IVA y de la altísima tributación sobre los combustibles. Pero cede mansamente ante las presiones de quienes piden tratamientos de privilegio para sectores poderosos. La tapa de la olla de tantas incongruencias fiscales sería este decreto sobre la “Ley Páez” a través del disfraz de las zonas francas.

Anuncios como éste, de populismo al revés, demuestran además que tenía toda la razón el ex ministro Rudolf Hommes cuando en reciente artículo señalaba que por estos tiempos “los traficantes de influencias montan y desmontan en Palacio”.

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Juan Camilo Restrepo es ex ministro de Hacienda.

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