jueves, 3 de enero de 2008

Las contradicciones de Jhon Frank Pinchao

En la página web de la Presidencia bajo el título: “Volver a empezar - Relato de un policía secuestrado durante nueve años por las Farc”, se transcribe la rueda de prensa que dio en mayo de 2007 el Subintendente Jhon Frank Pinchao, en la cual dice algunas cosas que van en contravía de otras declaraciones del célebre policía, publicadas hoy en eltiempo.com y en otros medios.

Esta alusión se encuentra en la página 26 del mencionado documento:

Pregunta: ¿Qué sabe de Clara Rojas y su niño?
Respuesta: Clara Rojas tuvo su hijo. Lo tuvo cuando nos reunieron policía y militares en una casa. Y en una casa detrás de ésta re unieron los políticos y luego llegaron allí los gringos –gringos no se debe decir porque es algo despectivo– los americanos. Entonces a través de una rendija, porque como no había contacto visual, entonces hicimos unas rendijitas por unas tablas y mirábamos hacía allá, entonces ahí la veía pero nunca hablé con ella. De ese lugar se produce un desplazamiento, tuve la oportunidad de hablar cinco minutos con ella. Estando en el campamento ese que les digo de las dos casas, ahí nació el niño y yo tuve la oportunidad de alzarlo en mis brazos. Y después ya en la caminata había crecido un poquito más, ya estaba como de un añito, creo, más o menos, ya estaba muy saludable, y en ese tiempo como fue la separación en grupos, no volví a saber nada de ellos.

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Resulta muy curioso comparar eso con lo que publica hoy eltiempo.com:

“El subintendente señaló que nunca cargó al bebé porque le daba mucha impresión el estado del menor.
Dijo que el niño lloraba mucho y que por eso fue retirado del campamento en el que estaba cautivo junto con su mamá”.

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Después de leer las dos versiones surgen varias preguntas:

—¿Que edad tenía el niño que el Gobierno dice haber recibido, y que se cree que es Emmanuel? Porque si, como lo dijo Uribe, el niño tenía un año y estaba en mal estado, entonces no es el mismo niño que Pinchao vio.

—Si ese es el mismo niño, ¿al fin estaba o no estaba saludable, como lo dijo Pinchao en la citada rueda de prensa?

—¿Pinchao alzó o no al niño?

—Si de verdad estaba saludable, y así y todo lo entregaron al ICBF, entonces, ¿se podría decir que la salud del muchachito se deterioró estando bajo el cuidado de Bienestar Familiar?

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Nota: El documento completo con la entrevista de Pinchao, está en esta dirección, de la web de la Presidencia:

http://www.presidencia.gov.co/prensa_new/publicaciones/publicacion06_espanol.pdf

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Con amplia satisfacción registro hoy el retorno de Un Pasquín, tras largos meses en los que el análisis de sus ilustradas plumas al acontecer diario ha sido muy necesario. Espero con ansia una nueva publicación.

choy dijo...

INCREIBLE ESTE ARTICULO ... ESTA ESCRITO CON MALA FE .. CON UNA SUSPICACIA QUE NO SE LE VE CUANDO TRATAN TEMAS DE LA GUERRILLA ... EN FIN QUE TRISTEZA VER COMO POR HACERCARSE A UNA BANDERA POLITICA PUEDE ENCEGUECER UN PERIODISMO QUE CON TANTA ANSIA TODOS LOS COLOMBIANOS LLEVAMOS SIGUIENDO ... O VENIAMOS ....

lilimarlen dijo...

Pinchao no es culpalble de tales contradicciones. Él es una persona humildísima y muy pobre. Como tantos colombianos de nuestra ruralidad. Así que el gobierno es quien manipula la cosa. Lo mandóa a Francia y sólo lo pudieron entrevistar los periodistas que seleccionó la embajada. Además no pudo dar declaraciones libres. Lo mandaron con chaperona que era quien respondía. Como si fuera poco le prohibieron la vista con los comités Ingrid Betancourt y ahora lo tienen trabajando en la embajada de España. Para cuidarlo mejor. Así que el pobre es un secuestrado intelectual del sistema.
A los que creemos que hay que unir fuerzas para lograr la paz en Colombia les propongo que lean el manifiesto contra la barbarie cotidiana en www.betancourt.info.org.

Anónimo dijo...

¿No ha pensado en otra posibilidad para la diferencia en las versiones? La primera que se me ocurre es la de diaria ocurrencia en los medios: los periodistas son como los prismas (distorsionan hasta la luz del día).

Dicho eso, qué bueno leer El Pasquín. ¡Hace falta!