A menos de una semana de su diligencia de indagatoria ante la Fiscalía, Salvatore Mancuso se confiesa.
Reportaje de Natalia Springer*
Exclusivo para Un Pasquín
Salvatore Mancuso, el Comandante de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y uno de los criminales contra la humanidad más visibles del mundo en proceso de juzgamiento, recluido en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, aceptó reunirse conmigo a sabiendas de que la conversación y los datos bien podrían terminar incriminándolo.
Mancuso habló como representante político del movimiento de las AUC y a pesar de que no lo confirmó, fuentes independientes revelaron que su equipo de abogados le había exigido que cancelara esa reunión. Habló, según él, con el ánimo de enviar un mensaje a las fracciones más radicales que persiguen con empeño la acción de la justicia: están “dispuestos a contar toda la verdad”.
Durante el encuentro sus primeras declaraciones revelaron la total indiferencia de los negociadores [tanto del gobierno como de las AUC] hacia los aspectos humanitarios.
Mancuso confirmó que nunca se verificó la situación de los más de 550 individuos registrados como ‘secuestrados’ por las autodefensas, ni de los desaparecidos, los enfermos o los prisioneros de guerra; ni se hizo una entrega especial de los niños reclutados por estos grupos; tampoco se abordó el tema del tratamiento que recibirían sus comunidades de apoyo. También dijo que no se siguieron procedimientos regulares ni se hizo una verificación previa de la situación anterior a la entrega de combatientes, ni se establecieron perímetros que permitieran controlar los resultados del proceso.
En sus propias palabras, “nunca se habló de eso”. Según él, “nunca acudimos al secuestro” y afirmó que “los retenidos fueron dados de baja en su mayoría”.
Por otra parte, reveló la existencia de los “civiles milicianos, una especie de comandos de apoyo, en una proporción de 2 civiles por combatiente”, lo que deja en el aire la cuestión de su desmovilización. También dijo que sus zonas de influencia “quedaron desprotegidas, aunque el compromiso con el gobierno incluía la ‘reinstitucionalización’ de estas regiones. Hoy están bajo la fuerte presión de la insurgencia”.
Sobre este punto, según la verificación de la Fiscalía, las tierras en Bolívar entregadas por Mancuso a la Unidad de Justicia y Paz fueron calificadas como áreas de alto riesgo, sembradas de minas y controladas por la guerrilla, lo que las hace inútiles para los fines de la reparación.
Al referirse a la gestión del Comisionado Luis Carlos Restrepo, Mancuso afirmó que ellos en efecto lo han vetado “porque nos ha mentido a lo largo de todo el proceso”.
La ‘para-política’. Interrogado por las implicaciones de políticos y empresarios en la formación y consolidación de las autodefensas, Mancuso respondió que “los senadores, alcaldes, gobernadores y representantes que han sido llamados por la justicia mienten al asegurar que fueron forzados a atender estas reuniones”. De hecho reveló, con nombres afiliación y motivos, una larga lista de políticos, de varios gobiernos, “muchos de ellos aún en el poder, en todo el país”.
[Un Pasquín se reserva dichos nombres para no entorpecer la diligencia ante la Fiscalía].
Mancuso afirma que “fueron ellos [los políticos] los que motivaron los encuentros e insinuaron los contenidos” y que “los acuerdos se habían dado para mutuo beneficio”. “En conjunto se elaboraron planes de desarrollo y se radicaron, e incluso eran ellos los que nos buscaban para que los ayudáramos a salir elegidos […]Fuimos un modelo de Estado”.
“Incidimos en varias elecciones presidenciales”, agrega, al reafirmar que su influencia electoral se ha extendido por décadas.
“Todas nos pagaban”. Sobre la relación de los empresarios colombianos y extranjeros con las AUC, aseguró que “todas las compañías bananeras nos pagaban (nueve centavos de dólar por caja)”, pero ese no fue el único sector comprometido. Incluso, dice que, siendo presidente de Fenalco, “Sabas Pretelt vino a vernos en nombre de los industriales de este país”. También dijo que “los bancos participaban en el lavado de dinero del narcotráfico”. Todos los sectores estratégicos estuvieron comprometidos, “incluido el gremio del transporte”.
Sobre presuntos vínculos de las AUC con las Fuerzas Armadas, Mancuso sostuvo que la relación no se limitó únicamente a una complicidad pasiva, ni a una simple alianza estratégica, “sino que en algunos casos se desarrollaron acciones conjuntas”.
Versión completa. Mancuso aseguró que lo contará todo con lujo de detalles en la indagatoria que rendirá el próximo martes, pese a los problemas de seguridad que dice tener. “Nos quieren callar”, dijo y agregó que los comandantes de las AUC han recibido permanentes amenazas, algunas en forma de atentados-mensajes para evitar que hablen, confiesen sus crímenes e impliquen a terceros.
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*Consultora internacional; experta en
justicia y seguridad.