martes, 25 de septiembre de 2007

Un ‘no’ rotundo

[Edición 24]


Por Vladdo, director de Un Pasquín

Se pifió bastante el senador Jaime Dussán al declarar que las FARC no son ni enemigas ni amigas del Polo Democrático (o viceversa).

Una organización dedicada a secuestrar, especializada en extorsionar, curtida en el tráfico de drogas y diestra en matar no puede ser otra cosa que enemiga de la democracia y eso lo debería tener muy claro alguien que gracias a las oportunidades de la democracia, se pavonea como flamante Congresista de la República.

Las Farc no representan a ningún ciudadano y por eso mismo deberían dejar de esgrimir causas sociales para justificar sus andanzas criminales, como el tráfico de drogas, el boleteo y el secuestro.

Las FARC no enarbolan más banderas que las de su propia obcecación fratricida, que para lo único que ha servido es para dejar una estela de sangre y para que distintos gobiernos justifiquen el alto gasto militar en detrimento de renglones como la educación o la salud.

Las FARC, por contraste, han sido el germen de regímenes autoritarios como el de Julio César Turbay Ayala o el actual, de Álvaro Uribe Vélez, en los cuales la lucha contra la subversión ha servido de parapeto para menoscabar los derechos individuales de muchos ciudadanos.

Las FARC son culpables de propiciar el desplazamiento de una buena parte de los miles de colombianos que hoy mendigan o delinquen en las calles de las grandes ciudades, muy lejos de sus parcelas.

El senador Dussán, al igual que el doctor Carlos Gaviria, en vez de matizar sus declaraciones sobre las FARC, deberían ser categóricos al referirse a las acciones de un grupo armado que esgrime el terror y el crimen como método para luchar contra la desigualdad y la injusticia social. Deberían también caer en cuenta de que precisamente el accionar de la guerrilla ha sido el principal enemigo de que se consolide un proyecto de izquierda democrática en Colombia.

Por eso la dirigencia del Polo Democrático Alternativo, el más ambicoso proyecto de la izquierda colombiana, tiene que disipar contundentemente cualquier asomo de simpatía o nexo con las FARC o con cualquier otra agrupación que considere la vía armada como herramienta política. De lo contrario, los propios dirigentes del PDA serán las primeras víctimas de una nueva frustración.

2 comentarios:

Bartolomeo dijo...

Mientras el Estado y para-Estado asesina y desaparece "personas no gratas" y "terroristas", ademas de dejar la economia colombiana es manos "internacionales", los culpables de esto son los que resisten; les falto nombrar a los que realizaron los destrozos a la propiedad privada el 11 de Marzo, a Nicolas Neira que lo mato el ESMAD y por supuesto a la Union Patriotica.
Las acciones mas "democraticas" asi como ustedes las llaman se han visto en este pais con "la democracia mas vieja de America Latina (sera por esto que no ha necesitado dictadura)", y han tomado una fuerza inmensa (la UP) y ha sido el mismo que controla el monopolio de la violencia el que se ha encargado de desaparecer y asesinar las voces disidentes. Muchos democraticos de esos de los que tanto se vanaglorian les toco coger para el monte cuando el Estado no dejo progresar su ideal democratico y estan en esas filas armadas a las que ustedes critican. Por desgracia ustedes en vez de realizar una critica en realidad construtiva para la formacion de nuevos procesos sociales y politicos en este pais, toman el mismo discurso oficialista del gobierno actual y comienzan a legitimar la violencia y para-violencia.

"Las FARC, por contraste, han sido el germen de regímenes autoritarios como el de Julio César Turbay Ayala o el actual, de Álvaro Uribe Vélez, en los cuales la lucha contra la subversión ha servido de parapeto para menoscabar los derechos individuales de muchos ciudadanos.

El Estado nos mata y es culpa nuestra.

june bachelar dijo...

No comprendo al Doctor Carlos Gaviria,quien como Magistrado ha defendido las causas de los más debiles cuando expresa la siguiente
y contradictoria ,extraña opinión:
"Las Farc cometen actos terroristas,pero no son terroristas". ¿Alguien me podría explicar este perfecto sofisma?
Por esto, siendo como soy un ser crítico y libre,no creo en los politicos Colombianos,así como no creo en las farc,en uribe,en el eln,en los parapoliticos y en todos estos especimenes que tienen postrado el país.

Pero no comprendo como en Un Pasquin,escribe un ex ministro de justicia,quien mantuvo un silencio cómplice en los tristes episodios del palacio de Justicia,cómo escribe un dudoso Juan Manuel Lopez,etc.O sea: Tampoco creo en un Pasquin.