martes, 25 de septiembre de 2007

Correo


Cifras paralelas. Con base en diversas informaciones, opiniones y comentarios sobre el Departamento Administrativo Nacional de Estadística –DANE–, teniendo en cuenta las renuncias de los dos últimos directores y el manejo de las cifras y estadísticas en los últimos tiempos, se concluye que las funciones paralelas son las que están afectando a esta institución.

Ese paralelismo en funciones del DANE se presenta en forma primordial con el Departamento Nacional de Planeación, el Banco de la República e incluso con la Presidencia de la República y hasta con el principal gremio colombiano como lo es la Asociación Nacional de Industriales, ANDI, entre otras entidades.

Pero lo más preocupante en el marco de esta situación son las cifras sobre empleo porque el organismo que elabora las estadísticas en Colombia se alimenta, y muy bien, con los datos del rebusque o trabajo informal, para presentar un panorama positivo en el aspecto laboral del país.

El aumento de desempleados es un hecho que no se puede ocultar ni con cifras manipuladas y mucho menos con posiciones personalistas pues a la vista y con los hechos lo que se ve, en forma demasiado clara, es que hay bajos índices en el empleo decente. en los últimos tiempos, desde la administración neoliberal de César Gaviria Trujillo hasta el régimen actual de Alvaro Uribe Vélez.

Lo que sí ha aumentado es el trabajo informal, es decir el rebusque. Las mismas cifras del DANE han registrado el aumento del trabajo informal que, en la práctica macroeconómica no es el de empleo formal, serio o profesional.

Las principales ciudades están invadidas de vendedores de minutos a celular, comerciantes ambulantes, moto-taxistas y ciclo-taxistas; en los terminales aéreos y de transporte terrestre existe un buen número de maleteros y revoladores; en los semáforos y vías se instalan limosneros y vendedores.

Mejor dicho, lo que se ve actualmente en Colombia es que está ganando el rebusque y esta actividad no es ilegal y mucho menos un delito....

—Jorge Enrique Giraldo Acevedo

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