lunes, 20 de agosto de 2007

Una oportunidad perdida

Opinión de Cecilia López Montaño* | Especial para Un Pasquín

Este ha sido el peor de los cinco años que el Presidente Uribe lleva en el poder. Escándalos de ‘parapolítica’ y corrupción siguen involucrando a congresistas cercanos al Presidente y a funcionarios del gobierno. Su máximo aliado internacional, el Presidente Bush, poco le ha servido para lograr el apoyo necesario para un TLC al que no se le ve futuro. La Seguridad Democrática se enreda entre la crisis de la seguridad ciudadana, actos terroristas, el asesinato de secuestrados; el fracaso de estrategias para liberarlos y la incapacidad de responder frente al tema del Acuerdo Humanitario. Además, una negativa opinión internacional que no vislumbra ni paz, ni respeto a los derechos humanos, ensombrece su gestión.

En medio de este panorama negativo es la economía la que se señala como su gran éxito: tasas de crecimiento de 8% en un trimestre reciente y un promedio esperado para este año superior al 6, 5%. Triunfalista, superficial y corto placista es esta afirmación que desconoce problemas graves. Para empezar, el Presidente Uribe ha contado con la suerte de que su período de gobierno ha coincidido con el ciclo expansivo de la economía mundial. No debe negarse que la Seguridad Democrática al mejorar los índices de confianza para los inversionistas, ha contribuido en algún grado a que el país pudiera beneficiarse de estos años de crecimiento mundial. Sin embargo, atribuirle la bonanza económica a dicha política solo obedece al parroquianismo y a la ignorancia. Las verdaderas causas son los altos precios de las “commodities” que exportan países como Colombia, impulsados por la gran demanda de China; el precio del petróleo y la abundancia de dinero en el mundo que busca altas rentabilidades en economías en desarrollo. A esto se agregan cerca de 4 mil millones de dólares por año de remesas de los 3 millones de colombianos en el exterior y el gran lavado de dinero del negocio del narcotráfico que la Seguridad Democrática no ha resuelto pero que el gobierno ignora olímpicamente.

Pero lo más grave ha sido el mal manejo de este período de bonanza económica. No se resolvió el déficit fiscal del gobierno central para entrar en la etapa del post-ajuste que sí permite la expansión del gasto público en este país, lleno de necesidades sociales. No se priorizó la generación de empleo y el Presidente se dedicó a gastar sin medida y casi siempre en lo que no toca, subsidios a los sectores ricos y actividades populistas que no resuelven la pobreza ni la desigualdad. No fue ni en ciencia y tecnología para mejorar la competitividad del país, ni en educación y salud para dejar de competir con miseria. No sembró para el período de las vacas flacas desperdiciando así una gran momento y, por lo tanto, no se merece los elogios a su manejo económico. Se perdió una gran oportunidad y la historia se lo cobrará.

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*Senadora del Partido Liberal.

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