jueves, 5 de julio de 2007

Cartas (correo@unpasquin.com)

Ciegos. Dice el adagio: “En tierra de ciegos el tuerto es rey” y “No hay peor ciego que el que no quiere ver”. Y en nuestro país no queremos ver el monstruo que está en las entrañas de nuestra paracocracia, que va devorando poco a poco como Saturno a sus hijos. Siquiera hay alguien que nos informa con realidad, objetiva y concienzudamente. Felicitaciones.
—Dagoberto Melo
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Voluntad política. No nos digamos mentiras, al Gobierno Nacional y a las FARC lo que les ha faltado es voluntad política para, por lo menos, disminuir los efectos de la guerra.
Ahora, ante el fatal desenlace de la muerte de los 11 ex-diputados de la Asamblea del Valle los colombianos esperamos que el Gobierno Nacional y las FARC tomen una decisión que permita un acuerdo que conlleve, en la practica, la liberación de los otros secuestrados por la aplicación del derecho internacional humanitario.
La situación por el último y fatal acontecimiento tocó fondo y es de allí donde las partes en conflicto deben y tienen que practicar el tan afamado y deseado DIH.
Como bien lo señalan los diversos documentos del Comité Internacional de la Cruz Roja, CICR, “El derecho internacional humanitario (DIH) es un conjunto de normas que, en tiempo de guerra, protege a las personas que no participan en las hostilidades o que han dejado de hacerlo. Su principal objetivo es limitar y evitar el sufrimiento humano en tiempo de conflicto armado. Las normas estipuladas en los tratados de DIH han de ser respetadas no sólo por los Gobiernos y sus fuerzas armadas, sino también por grupos armados de oposición y por cualquier otra parte en un conflicto. Los cuatro Convenios de Ginebra de 1949 y los dos Protocolos de 1977 adicionales a éstos son los principales instrumentos de derecho humanitario”.
— Jorge Enrique Giraldo Acevedo

1 comentario:

Rebeca dijo...

Dicen que una canción no puede parar una guerra, pero si que ayuda. Durante la guerra de Argelia Boris Vian (poeta francés) compuso esta canción y fue tan temida por el poder que hasta el mismo general De Gaule la prohibió. Sin embargo todos los jóvenes por las calles, en las fiestas y en los colegios a cada instante la gritaban. Hoy por hoy perdura. Ojalá esta adaptación, que me he tomado la libertad de hacer corra con la misma suerte. Para ello adjunto el vínculo en youtube en donde pueden escuchar la melodía y la canción original cantada por el propio autor.

El Desertor
(Adaptación hecha por Rebeca para Colombia
de la canción siempre actual: Le Déserteur de Boris Vian)

Mi señor Presidente,
por la presente le digo,
de esta guerra demente
no quiero ser testigo

Desde que yo he nacido
el odio enardecido
el machete y la bala
el luto ha esparcido

No, Señor Presidente
yo no vine a la tierra
para vivir en guerra.
Escuche atentamente.

En la selva fui atado
a usted le importó nada,
mi pasado anulado,
mi carne agusanada.

En la selva olvidado
¡ mi señor engalanado!
con reyes y con “gabos”
¡qué pena ser soldado!.

Mis viejos y mi amor
llorando aniversarios
de prolongados calvarios
de soledad y temor

Ay mis hijos con dolor
mil carencias pasaban
los suyos progresaban
yo he sido el perdedor.


Ya perdido en las sombras
Cuando en la tumba esté ,
me burlaré de bombas
de honores y de Usted.

Voy a cerrar la puerta
A los años malditos,
voy a sembrar mi huerta
sin armas y sin gritos.

A los caminos me iré
Mañana al amanecer
y a los jóvenes diré
que dejen de obedecer.

¡No vayan a la guerra!
la sangre derramada
no va a servir de nada
ni servirá a la paz.

De los montes al mar
de la aldea a la sierra
¡déjate ya la guerra!
busca otro despertar

Excelentísimo Señor
de corazón tan grande
vaya usted, dé su sangre
pues yo soy un desertor.

Váyase usted al frente
ya que buen apóstol es
Honorable Presidente
eso servirá, tal vez

Y si me quiere castigar
diga a su gente de armas
que yo estaré sin armas,
que me pueden disparar.


http://www.youtube.com/watch?v=gjndTXyk3mw