martes, 5 de junio de 2007

Tres en uno

Opinión de Antonio Jiménez Castañeda
Especial para Un Pasquín

EL
Juan Manuel Santos, el mentiroso mayor del régimen, vino ahora con el cuento de que sí hubo chuzadas telefónicas pero que no las hubo. Mandó publicar en su periódico El Tiempo que sí hay una lista de personas a quienes les intervinieron los teléfonos durante miles de horas pero que fueron intromisiones involuntarias ocurridas mientras agentes de inteligencia buscaban la manera de espiar comunicaciones de paramilitares. En síntesis, no pasó nada.

PERFECTO
No pasó nada y, como culpables de no haber hecho nada irregular, Santos y su jefe Uribe botaron como a perros, de un solo manotazo, a 12 generales de la Policía Nacional. A ellos y a sus familias les destruyeron la honra y los dejaron marcados para siempre de corruptos por no haber hecho absolutamente nada, según la versión que Santos hizo publicar abriendo la primera página de su periódico del jueves 31 de mayo. Los generales solamente cumplieron con su deber: estaban tratando de chuzar a los paras con el propósito de descubrir qué nuevas fechorías estaban tramando.

IDIOTA
Como nadie creía nada de lo que decía Santos en el debate al que fue citado en el Congreso la semana pasada, optó, como siempre, por arremeter contra sus críticos con falsedades inverosímiles: señaló al senador Juan Fernando Cristo de haberle dicho al periodista Juan Gossaín barbaridades que no le había dicho jamás y, de inmediato, Gossaín salió a desmentir a este extravagante Pinocho que maneja el ministerio de Defensa como si fuera su propia tienda con la creencia de que todos los colombianos nos comemos sus cuentos porque somos idiotas. No obstante, la historia ha demostrado, sin excepciones, que más idiota es el que cree que otro es idiota. Todo parece indicar, inclusive, que Santos es el perfecto idiota ese que anda buscando un tal Plinio.

Bonito así. El Consejo Superior de la Judicatura le quitó al juez de Santofimio todos los otros negocios que tenía para que se dedique exclusivamente al caso de este gran hombre –preso por su presunta participación en la muerte de Luis Carlos Galán–, y profiera una sentencia antes de que termine este mes de junio. Bonito así. ¿Cuántos magnicidios debe cometer un preso para que le dejen un juez para él solito?

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