martes, 12 de junio de 2007

La sinrazón de una ‘razón de Estado’


Análisis de Un Pasquín

El discurso más esperado del presidente Uribe terminó convertido en un rosario de lugares comunes que dejó muchas dudas y destapó varias contradicciones.

Patética. Así de simple se puede calificar la aparición del presidente de la República en su alocución nacional, del pasado lunes 4 de junio. Después de toda la expectativa que armó alrededor del tema de la liberación de los guerrilleros de las Farc, motivada según él mismo por supuestas ‘razones de Estado’, el espectáculo que le brindó al país y a la comunidad internacional el doctor Uribe no pudo ser más lamentable.

En su larga exposición en el Salón Bolívar de la Casa de Nariño ante el Cuerpo Diplomático y la prensa nacional e internacional, Uribe no dijo nada nuevo, nada que no se supiera de antemano, nada que nadie no hubiera intuído previamente. Eso no fue más que una pantomima envuelta en mucho protocolo y pompa, como si en vez de un discurso presidencial se tratara de la refundación de la República, tan de moda en los últimos tiempos en nuestro país.
No se entiende por qué el Gobierno tenía que convocar a tantos dignatarios internacionales para salir con semejante chorro de lugares comunes y de datos trasnochados.

¿Que los señores de las Farc son unos desalmados? Eso ya lo sabíamos. ¿Que Uribe había hablado con Sarkozy? ¡Vaya chiva! ¿Que Francia quiere ayudar en el tema del intercambio humanitario? Tal vez el único que no lo sabía era el propio Uribe, quien si no se había dado cuenta, era porque no se le había antojado. ¿Que los cabecillas de las Farc son indolentes frente al sufrimiento de los cientos de secuestrados que tienen en su poder? Eso nos lo recuerdan a diario las familias de todos los rehenes. Entonces, ¿para qué desperdiciar todo ese tiempo, entregando información trasnochada?

Ese cacareado discurso, en lugar de aclarar cosas, tras dos semanas de expectativa, sólo sirvió para sembrar más interrogantes que los que Uribe pretendió responder. El Presidente, que tanto habla de la soberanía nacional y cosas de esas, no explicó por qué, por ejemplo, accedió a la petición de un presidente extranjero –por muy francés que sea– de liberar sin más ni más a Rodrigo Granda, el único prisionero de verdad importante que había en poder de la justicia colombiana. Hay que recordar que el señor Granda está acusado, entre otras cosas, de un delito tan atroz como el secuestro y asesinato de la hija del ex presidente paraguayo Raúl Cubas.

En un aparte de su discurso Uribe habló de lo conmovido que se sintió tras el relato que le hizo el subintendente John Frank Pinchao sobre los padecimientos de los secuestrados que tienen las Farc. Al respecto, dijo Uribe: “Ese día pensé al terminar la reunión [con el] subintendente Pinchao, sobre la necesidad de avanzar en nuestra decisión de la liberación unilateral como gesto humanitario”. Sin embargo, no explicó por qué, pocas horas después de esa reunión –en la que se le ablandó el corazón–, le hizo un enérgico llamado a la Fuerza Pública para que rescatara a sangre y fuego a Íngrid Betancourt y a los demás secuestrados.

“¡Vamos a rescatar a Ingrid Betancourt, aquí no hay jueguitos con estos bandidos de la FARC…!”, fue la orden presidencial. Y más adelante arengó de nuevo a las tropas en los siguientes términos: “No renunciamos ni un milímetro a rescatar a Ingrid Betancourt y a los otros compatriotas  que están cautivos con ella”. Como si eso fuera poco, a renglón seguido agregó: “[…] Que en el Congreso de los Estados Unidos se quiten las dudas porque aquí también vamos por el rescate militar de los tres norteamericanos que están cautivos por la Farc”.

Y luego de esos desesperados gritos de guerra, de buenas a primeras Uribe resuelve liberar guerrilleros, perdonar penas y suspender condenas, todo eso basado en supuestas ‘razones de estado’ que en otras ocasiones él mismo hubiera calificado de inadmisibles intromisiones extranjeras en los asuntos internos del país.

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Aquí hay algo que no sabemos; el Presidente tuvo un terrible error de cálculo: tal vez un rescate frustrado o una promesa incumplida. El show del pasado lunes no tiene asidero por ninguna parte. Y lo que Uribe nos ha querido presentar como una operación muy bien montada parece más una película mal hecha, con un reparto de tercera y un guión bastante mediocre; pero, eso sí, transmitida en horario triple A.

¡Qué pena con todos esos diplomáticos y periodistas que asistieron a semejante función palaciega!

4 comentarios:

Nepente dijo...

que felicidad un blog interesante! un abrazo y pasare mas seguido.

Anónimo dijo...

Por fin encontré en internet el famoso pasquín de Vladdo!!

Estoy de acuerdo con el análisis. Pero agrego que la razón de estado tiene algo más de fondo . El cambio inesperado de Uribe, es decir pasar del rescate a sangre y fuego para luego ordenar la liberación de Granda (incluso desconociendo la solicitud del gobierno de Paraguay) y cientos de guerrilleros , obedece a serias presiones del gobierno francés que no le dejaron más alternativa a Uribe que la de liberar a los guerrilleros y a Granda. Estoy convencida de que el gobierno francés tiene en su poder algo muy grave y comprometedor contra la actual administración...y ese As en la manga es el que logró la liberación de los guerrileros....quizas logré tambien un acuerdo humanitario.

Anónimo dijo...

Muy objetivo su analisis. Algún analista politico que escuche en estos días decía que las "razones de estado" solo son invocadas por los dictadores: lo hicieron Franco en España, Pinochet en Chile y más cercano a nosotros Rojas Pinilla, aquí.

omchamat dijo...

Uribe ordena arremetida de Fuerzas Armadas en Buenaventura
Noticia publicada el 06/25/2007 en la Revista Semana

En un enérgico discurso pronunciado desde Bogotá anunció el incremento del pie de fuerza y pidió a los uniformados redoblar esfuerzos para combatir a la delincuencia, tras los 11 atentados terroristas ocurridos en el pueblo desde el viernes 22 de junio.
“Señor General Ballesteros: la Fuerza Aérea, la semana pasada, dio una noticia muy importante de la eficacia de sus operativos. No apague esos aviones, rellénelos de gasolina sin apagarlos, manténgalos bombardeando al terrorismo, para que puedan llegar auras de felicidad a las nuevas generaciones de colombianos”.

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Durante la guerra de Vietnam, un militar estadounidense dijo: "It became necessary to destroy the village in order to save it." (Fue necesario destruir el pueblo para salvarlo)

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Saludos desde Barcelona
omchamat
blog:
http://lasmiradasperdidas.blogspot.com