martes, 12 de junio de 2007

El viaje presidencial no es conveniente

Opinión de Ricardo Sánchez Ángel*
Especial para Un Pasquín

La nueva visita del señor Presidente a los Estados Unidos tiene la intención de revertir las adversidades que vive el trámite del TLC con Colombia en el Congreso de ese país. Como avanzadilla estuvo el Vicepresidente, y los lobbistas pagados por el erario han redoblado sus esfuerzos, mientras la embajadora Barco, sin acciones distintas a la etiqueta de sus buenas maneras y su distinguida presencia.

El viaje se hace en medio de la confirmación del espionaje telefónico a la oposición y a los periodistas por parte de la central de inteligencia de la policía, de los palos de ciego del gobierno en materia del acuerdo humanitario, la lucha antisubversiva y el destape de la parapolítica. En el contexto de un mes de mayo de amplias luchas de los estudiantes, educadores y otros sectores populares. Con una imagen muy desvalorizada ante la comunidad internacional y la opinión democrática en los Estados Unidos.

El presidente tiene a su favor para este viaje el apoyo al TLC del partido liberal y de su jefe César Gaviria, así como de los ex ministros liberales y conservadores de hacienda. Pareciera que el nuevo lema es: tratado o catástrofe, y no al revés, que el tratado es lesivo para la soberanía y los intereses de las mayorías. Es lesivo no sólo por las razones alegadas por los congresistas demócratas norteamericanos, en el sentido de que lesiona las condiciones del trabajo colombiano, del medio ambiente y los derechos sociales como la salud, lo cual ya lo hace inaceptable, sino porque profundiza las desigualdades entre Estados Unidos y Colombia.

El TLC busca hacer de Colombia un mercado sin límites para los productores norteamericanos convirtiéndonos en consumidores subalternos. Implica una destrucción de la soberanía alimentaria y la quiebra de la agricultura tradicional en beneficio de las industrias extractivas y comerciales. Nos conduce a ser productores de materias primas de un mercado internacional asimétrico. Pone la propiedad intelectual de las multinacionales a su exclusivo usufructo, al mismo tiempo que les permite operar sobre la educación, la salud, el ambiente y los recursos naturales, invalidando su criterio de derechos sociales, de interés público con prevalencia sobre cualquier afán de lucro privado.

Hay que precisar que el presidente no puede firmar cualquier tratado y el Congreso aprobarlo, como si de su decisión dependiera la viabilidad y conveniencia del mismo. Ante todo, los tratados como este deben responder al primado de la Constitución que ordena que las relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la soberanía nacional, el respeto a la autodeterminación y el derecho internacional; deben atender el desarrollo de los postulados de los derechos económico-sociales de los colombianos y atender a los logros del progreso del país. Ninguno de estos aspectos está contemplado en el tratado de manera favorable. Directamente lesiona la soberanía nacional y la acción potestativa de la justicia y el Estado al reconocer la primacía de los intereses privados de los agentes económicos extranjeros, creando justicias paralelas privadas, entregando cláusulas de favorabilidad a las multinacionales, como sucede en el caso escandaloso de los fármacos.

Sin exageraciones, el TLC tal como está en trámite, constituye un golpe de estado a la Constitución, en materia grave en la definición del territorio nacional, al reducir los alcances que el artículo 101 establece. Se eliminan el subsuelo, el mar territorial, la zona contigua, la plataforma continental, la zona económica exclusiva, la órbita geoestacionaria y el espectro electromagnético, dejando estos elementos constitutivos de la nacionalidad al garete de las acciones de las multinacionales.
Al no establecer de manera categórica el primado de la soberanía nacional en los términos de la constitución, el TLC debe ser archivado. El derecho internacional obliga a la reciprocidad y respeto, la colaboración y la integración; asuntos distintos a la sumisión.

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*Profesor Asociado Universidad Nacional de Colombia;
Profesor Titular Universidad Externado.

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