lunes, 2 de abril de 2007

Via Crucis anticipado

Informes de la prensa de EE.UU. sobre posibles nexos de los más altos oficiales de las Fuerzas Armadas con grupos paramilitares opacan la visita de grandes personalidades al país.

PORTADA

Redacción de Un Pasquín

El reciente informe del periódico Los Angeles Times, LAT, que vincula a los generales Freddy Padilla de León y Mario Montoya (comandantes de las Fuerzas Militares y del Ejército, respectivamente) en actividades relacionadas con el paramilitarismo, es una bofetada en pleno rostro a la administración Uribe, en momentos en que el Presidente se encuentra arrinconado por el escándalo de la parapolítica.

Del general Padilla la nota de LAT –ampliamente recogida por otros medios y agencias internacionales– decía que “podría estar implicado” en nexos con paramilitares desde cuando fue jefe del Ejército en Barranquilla.

Pero el informe es más duro con el general Mario Montoya, quien es reconocido amigo y aliado del Primer Mandatario, quien también resulta salpicado en el reportaje del periódico californiano.
Como era de esperarse, las autoridades colombianas cerraron filas para reivindicar la honra de los oficiales y desde la embajadora en Estados Unidos, hasta los propios implicados sacaron a relucir los mismos argumentos de siempre, para estas ocasiones: que muestren las pruebas, que hagan las denuncias del caso, que van a demandar a la publicación, que es una campaña de desprestigio contra el país, etcétera.

Sin embargo, digan lo que digan en Colombia el efecto ya es irreversible, y no por culpa del periódico –que con semejante prestigio no va a arriesgar su reputación basado en simples conjeturas–, sino porque pone de nuevo al gobierno, esta vez en el plano internacional, a demostrar que no tiene nada que ver con los paramilitares, señalamiento que se ha convertido en una pesada cruz para Álvaro Uribe.
Aunque el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, dijo a periodistas que estudia la posibilidad de iniciar un proceso judicial contra LAT, fuentes cercanas al estamento militar indicaron a Un Pasquín que no ven viable que el Ministro, los generales implicados o el propio Presidente acudan a la justicia estadounidense en contra de LAT.
De hecho, Santos no dijo cuáles serían los argumentos para la demanda. “Solamente van a esperar a que se aplaque este escándalo, como ha sucedido con otros”, opinó una de las fuentes.
Por su parte, en su afán por limpiar su buen nombre, el general Montoya –experto en armar shows publicitarios– acudió a un acto público de solidaridad que le fue tributado el pasado martes 27 en la Comuna 13 de Medellín, precisamente donde se desarrolló a fnales de 2002 la Operación Orión, que supuestamente le devolvió la seguridad a esa zona de la capital antioqueña.

Sin embargo el informe de la CIA citado por LAT indica que el general Montoya y paramilitares se unieron para realizar dicha operación con el fin de eliminar a posibles simpatizantes de las guerrillas en cinturones de miseria de Medellín.
Al menos 14 personas fueron asesinadas durante la operación y docenas desaparecieron.

El informe de la CIA fue entregado a LAT por un funcionario del Gobierno de Estados Unidos que se declaró desilusionado porque la administración Bush no hace mayores esfuerzos por exigirle responsabilidad al gobierno de Uribe.

Sin embargo, si en el mencionado acto lo que se buscaba era limpiar el nombre del alto oficial, al general Montoya le salió el tiro por la culata, no sólo porque lo que en principio se presentó como una acción cívica, fue promovido en buena medida por el Ejército, sino porque muchos de los que concurrieron al mismo –al que no asistió ninguna autoridad local– fueron llevados gratuitamente en busetas de la empresas de transporte público Bellanita y Tax & Col. Limitada, propiedad de Albeiro Quintero, cuestionado por supuestos nexos con el narcotraficante y paramilitar Diego Fernando Murillo, alias Don Berna.

Vale la pena recordar que a Don Berna las autoridades norteamericanas lo tienen entre ojos, pero su extradición, aunque fue autorizada por la Corte Suprema –al igual que las de Salvatore Mancuso y Ernesto Béaez–, está congelada por el presidente Uribe, como parte de los acuerdos de paz con las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC.

Por otra parte, es curioso que el segundo oficial con más alto rango del ejército colombiano acuda a semejantes estrategias, comparables con las utilizadas por el extinto narcotraficante Pablo Escobar en sus mejores tiempos, cuando era aclamado por los sectores más paupérrimos de Medellín, que lo veían como un héroe.

No resulta fácil entender por qué se presta para tales artificios el general Montoya, comandante de uno de los tres ejércitos del mundo en los que Estados Unidos invierte mayor cantidad de recursos. Con 120 mil hombres en armas y planes en marcha para incorporar 25 mil más en 2007, el Ejército colombiano es el más numeroso de Suramérica, por encima, incluso, del brasileño.

Y como si lo anterior fuera poco, funcionarios de Estados Unidos, cuyos nombres se mantienen en reserva, le dijeron a LAT que han investigado extensamente si Uribe mismo ha colaborado con los paramilitares en actividades ilegales y que hasta ahora no han encontrado pruebas. Pero subrayaron –según el diario– que tampoco lo podían descartar.

Así las cosas, y al igual que hace un año –esa vez por cuenta de las acusaciones contra el ex director del DAS Jorge Noguera– el presidente Uribe empieza otra Semana Santa con el via crucis anticipado.

2 comentarios:

Bernardo Socha Acosta dijo...

Está muy bien de contenido.
Necesita es más ilustraciones gráficas, pero por lo demás tiene una filosofía que identifica al pueblo en sus necesidades y los actos de gobierno.
Invitación a visitar mi página web http://www.bersoa.blogspot.com/

Mauricio dijo...

Deberían poner para la suscripción de apoyo los precios para "Pasquinauta", "Profesional" y "estudiante o desempleado". Seguro tendrían muchos mas subscriptores.