lunes, 2 de abril de 2007

TRES EN UNO

Opinión de Antonio Jiménez Castañeda
Especial para Un Pasquín

LA
Esa farsa de Cartagena tiene que parar. Mientras los mismos 20 sabihondos de siempre llegan a pontificar en todas las fiestas que transmiten por igual los noticieros de TV y que salen también en las fotos de revistas y periódicos al servicio del gobierno, con los mismos pies de fotos y las mismas guayaberas, campean desastrosamente la indigencia, el hambre, la miseria, la bazofia, la iniquidad social uribista, el desgobierno, la orfandad, la depravación de la seguridad democrática, la indiferencia estatal, la ignominia de la salud pública corrupta, la vergüenza degradada del abandono de la infancia o la vileza abominable de la falta de educación de la paupérrima niñez que vive en un par de barriadas que ya constituyen 80 por ciento de la población de la ciudad.

MISERIA
Puede ser el Hay Festival; el Reinado de las Amantes de los Mafiosos cosidas a las carreras en los quirófanos; la asamblea de SIP; el Congreso de la Lengua; el Simposio de la Próstata; el Mitin de los Ovarios; las 40 mil fiestas de los 40 mil cumpleaños del señor García Márquez, con sus 40 mil lambones y sus 40 mil guardaespaldas, empujando a los 400 mil miserables de las barriadas que van a tratar de venderles chuzos de carne asada y gafas falsificadas a los ministros firmones, a las estrellitas de los culebrones de la TV, a esos prominentes periodistas con sus escribientes que les hacen el trabajo. Puede ser la ida o la venida de cualquiera de esos reyes oligofrénicos y fronterizos que echan discursos de cargazón; o la aparición de Clinton, siempre con Morenito al hombro; o la desaparición de cualquier italiano depravado de esos que llegan todos los días a violar impunemente niñas pobres y a comprar cocaína y viagra baratos.

AMURALLADA
No importa cuál sea la fiesta de hoy o de pasado mañana en Cartagena ni cuál el tema, ni quién el anfitrión. No importa: siempre están los mismos: los Santos del gobierno y los otros y los otros y los otros y los mismos sapos y ministros firmones; el mismo Pachito y el mismo señor Abad; los mismos Uribes chorreando sudor, babas, mentiras y disculpas para los paramilitares y narcos listos para ser indultados, mientras los niños de los barrizales vecinos, del Chocó, Córdoba, Amazonas, Risaralda, Meta y Bogotá se mueren de hambre, de infecciones, de llagas, de plagas y de garrotazos de los guardaespaldas que les impiden ver la fiesta de los mequetrefes bebidos con sus entretenidas de gancho, también bebidas y fumadas y descotadas. Es la miseria amurallada.

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