lunes, 2 de abril de 2007

La asfixia democrática

OPINIÓN
De Diego Laserna*
Especial para Un Pasquín

Quizás una de las críticas más coherentes y profundas de la derecha y del Uribismo a los que nos oponemos a la militarización del conflicto en Colombia es que a todo el mundo le gustaría una solución negociada pero que la terquedad y ceguera de las FARC la hacen imposible. Por lo tanto los Uribistas insisten que la única posibilidad es arrastrar a las FARC a la mesa de negociación a través de derrotas militares y que solo así se alcanzara la paz. En un país que se ha visto traicionado constantemente por los impredecibles caprichos bélicos de las FARC esta teoría goza de bastante aceptación y apoyo, sobre todo porque no ha aparecido otra propuesta sólida de cómo terminar el conflicto.

Honestamente, a la propuesta de Carlos Gaviria a la presidencia le hacia falta profundidad en el tema y partía de asumir que si se realizaban unas reformas sociales las FARC estarían más dispuestas a negociar que si solo se las atacaba militarmente. Esta creencia aunque puede ser valida, peca al pasarle el balón a las FARC y esperar que si estas están de acuerdo con las reformas negocien y que si no el país quede a la deriva con un gobierno que se opone a la militarización y una guerrilla que no quiere negociar. Aunque Gaviria puede tener razón que una voluntad de negociar varios temas que ni Pastrana ni Uribe han estado dispuestos a negociar puede facilitar un dialogo con las Farc, el riesgo de que las Farc no quisieran negociar a pesar de eso es uno que no muchos están dispuestos a correr.

Viendo a la izquierda democrática algo dubitativa frente a esta encrucijada entre el militarismo uribista y cederle la iniciativa a la guerrilla, muchos colombianos la han considerado un proyecto ilusorio y poco viable. Sin embargo, el análisis de por lo menos algunos miembros del PDA es uno mucho más profundo del que se vio en el material de campaña de Gaviria y uno que se debe resaltar a como dé lugar porque es la primera propuesta que parece sacar a la izquierda de la encrucijada.

La propuesta, conocida como ‘La asfixia democrática’, parte de la base de que el gobierno colombiano no ha podido derrotar a la guerrilla no por falta de poderío militar sino por falta de legitimidad en por lo menos algunas de las estructuras que defiende. Es decir, el gobierno no puede ganar mientras el pueblo colombiano no sienta al gobierno y a la lucha contra la guerrilla como propios y mientras no tenga claro exactamente que es lo que gana con la paz. Y la mejor forma de comprometer al pueblo colombiano en la lucha contra todo tipo de grupos armados es haciéndolo el principal beneficiario del sistema político y económico del país, es decir ampliando la democracia. Un gobierno democrático, en todo el sentido de la palabra, asfixiaría a la guerrilla sin necesidad de más militarización.

El senador Petro comparó en días pasados la situación en Colombia con la de Estados Unidos durante la segunda guerra mundial y en Irak. En la segunda guerra EE.UU. venció a un enemigo organizado y poderoso porque tenía la legitimidad de luchar por la causa correcta, mientras en Irak un puñado de muchachos armados lo tienen arrinconado porque nadie está interesado en defender lo que ellos buscan. Si en Colombia un gobierno luchara contra la desigualdad social y por la soberanía activaría a las masas a su favor en lugar de tenerlas como observadoras apáticas de un conflicto que esperan que solucione el ejército.

Esta visión de cómo solucionar el conflicto, a diferencia de la expuesta en la campaña presidencial no es pasiva y pasa por encima de lo que quieran las Farc. Si a las Farc les gusta una reforma agraria, la integración latinoamericana y que cinco gatos no sean dueños del país y eso las hace negociar con un gobierno de izquierda, bien; pero si no les gusta también están destinadas a perder porque ahora no va a estar solo el ejército tras ellas sino todo el pueblo colombiano que por fin puede ver claramente que lo único que lo separa de la prosperidad y una mejor existencia son ellas.

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*Estudiante de Economía y Ciencias políticas..

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