lunes, 2 de abril de 2007

El hechizo de Rafael Pombo

ADVERTENCIA: El contenido de este artículo no es apto para menores de diez años. Se recomienda a los niños leerlo en compañía de un adulto responsable.

DESILUSIÓN

De Felipe Ortigas
Especial para Un Pasquín

Hace poco más de un siglo, en agosto de 1905, Rafael Pombo fue coronado como el mejor poeta de Colombia en un acto presidido por el general Rafael Reyes, quien donó la corona dorada que recibió el escritor.

Aquella coronación fue el reconocimiento a una vasta obra que incluía numerosas piezas –románticas sobre todo– en prosa y verso. Sin embargo lo que lo ha hecho inmortal a lo largo de las generaciones han sido sus inolvidables obras de literatura infantil, llenas de fábulas y de versos que han deleitado a los colombianos de varias generaciones.

Y aquí vienen las malas noticias. Resulta que a la mayoría de los que nacimos y crecimos en este país recitando de memoria los versos de Pombo desde comienzos del siglo XX, nos han vendido la idea de que el jocosamente célebre Simón el bobito era una obra más de su inmenso legado.
Obviamente el autor de estas líneas no iba a ser la excepción y durante cuatro décadas también dio por válido este falso positivo de la literatura colombiana. Qué pena con los lectores, pero Simón el bobito –esa especie de Chavo del ocho que acompañaba nuestras rondas infantiles y cuyas hazañas seguimos repasando con los niños de hoy–es tan colombiano como el té de las cinco de la tarde o la Torre de Londres.

Ciertamente el culpable de esta desinformación no es el célebre poeta, que tradujo y adaptó la historia de Simón al español, sino quienes a lo largo de todos estos años en las aulas de clase nos han echado el cuento de que Pombo fue el creador del personaje.

Debo confesar que aunque este tardío descubrimiento –que hubiera sido imposible sin la ayuda de Google– me cayó como un baldado de agua fría, decidí hurgar un poco la historia del Simón original para ver cómo había sido ese desconocido y exitoso proceso de nacionalización.

Por fortuna no tuve que navegar mucho en Internet para enterarme de que a mediados del siglo XIX don Rafael había trabajado como traductor para la editorial Appleton & Co. de Nueva York, donde se topó con algunas historias de literatura infantil anglosajona, entre las que se contaba Simple Simon, cuya primera estrofa decía así:
Simple Simon met a pieman,
Going to the fair;
Says Simple Simon to the pieman,
“Let me taste your ware.”
Says the pieman to Simple Simon,
“Show me first your penny,”
Says Simple Simon to the pieman,
“Indeed, I have not any.”


Sin ser Sherlock Holmes es fácil encontrar el parecido entre el texto en inglés y la rima de este famoso Simón hechizo, que dice así:
Simón el Bobito llamó al pastelero:
“¡A ver los pasteles! ¡los quiero probar!”
Sí, repuso el otro, pero antes yo quiero
ver ese cuartillo con que has de pagar.
Buscó en los bolsillos el buen Simoncito
y dijo: ¡De veras! no tengo ni unito.


Y las demás estrofas son –palabra más, palabra menos– calcadas de una versión en inglés de comienzos del siglo XIX, años antes de que don Lino de Pombo y doña Ana María Rebolledo, llegaran de Popayán a la capital colombiana, donde nacería José Rafael de Pombo y Rebolledo en 1833.

Al comienzo creí que todo obedecía a un error. ¿Simón el bobito, extranjero? Tamaña desilusión fue difícil de asimilar. Igual de infeliz me sentiría si primero me hubieran enseñado que la declaración de los derechos del hombre era de Antonio Nariño y ahora me vinieran a aclarar que él sólo la tradujo.

Tras el doloroso hallazgo, me impuse la tarea de adelantar entre amigos y conocidos una especie de encuesta a la carrera –por el estilo de las de Gallup, pero presencial y con margen de error cero– para ver si ellos tenían la misma información que yo sobre la verdadera paternidad de Simón el bobito.

La respuesta de todos ellos –incluída una profesora de literatura– fue unánime: “Pues de quién más va a ser, de Rafael Pombo”. Cuando les revelé la terrible verdad todos quedaron como salpicados con la misma agua fría que yo me había empapado.­

Quince días después de la visita relámpago de la familia Bush a Colombia, y todavía acongojado, llegué a dos conclusiones.
La primera: En este país nos sentimos orgullosos de dos Simones –Bolívar y el bobito–, ninguno de los cuales es colombiano. Había que ver a Uribe lleno de felicidá leyéndole a Bush un pasaje del discurso del Libertador en el Congreso de Angostura. Eso sí, muy diferente del que se incluye en otra sección de esta edición de Un Pasquín.

Y segunda: Aquel domingo yo no sé qué les leyó en inglés Laura Bush a los niños de la Fundación Rafael Pombo; pero si fue Simón el bobito –o sea Simple Simon–, lo hizo para recordar su propia infancia, mientras que los niños colombianos creían que era la de ellos. Siguen creciendo engañados.

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P.S. Si a alguien le consta que el Himno Nacional no es una composición sino una traducción de Núñez, que no me lo diga.

12 comentarios:

Andrés dijo...

Que depresión, no debería haber leído este artículo, me acordé de un capítulo de los Simpsons donde cuentan la verdadera historia de Jeremias Springfield. Don Rafael plagiando.

Kaballero Kadosh dijo...

Me siento igual de defraudado!!! la verdad aun me niego a creerlo..

Anónimo dijo...

Se debería leer un poco más del asunto: Pombo no enscondía el hecho de que aquellos textos no eran suyos, aparte de eso, los que enseñan son los maestros, no Pombo.

El comentario deberia ser para la educación colombiana, y la critica para los que no se informan correctamente.

Anónimo dijo...

Para mi también fue triste, pero, Rafael Pombo no tiene la culpa de esta mala información, por que en la mayoría de sus biografías dice que era traductor; mencionan las obras que fueron de su autoria y aclara las que tradujo. La culpa en verdad es de quienes en su momento informaron mal y todo por no leer y basarse en la tradición oral, en esta época.

frello dijo...

gracias por rafael pombo, lo seguimos condiserando nuestro poeta, a el y a simoncito los seguimos considerando nuestros.
viva rafael y viva simon, paz en su tumba

Anónimo dijo...

En wikipedia está la información correcta, la culpa no es de Pombo, es de los encargados de escribir las biografías, no investigan.
http://es.wikipedia.org/wiki/Rafael_Pombo

Carlos Alberto dijo...

No puedo creerlo y a mis cuarenta, pensar que aun me falta toda la historia patria.

¿Cómo hago para olvidarme de Simón pescando en un balde?

Anónimo dijo...

Que triste me siento, mis maestros fueron todos unos burros y acabo de enterarme. Por favor el himno no, no me lo cuenten tampoco si lo descubren.

Anónimo dijo...

que desilusiòn.... paro eso es culpa de los profesores que nos enseñan que es de autoria de R.Pombo.... porque entre otras cosas de el se dice que era traductor.

fvargas dijo...

Pues Simon el bobito, no es el único poema atribuido erroneamente a Pombo. La pobre viejecita es un "homenaje" a "la pobre cuchita" de origen cubano según wikipedia

MARÍA ISABEL dijo...

Terrible.....bueno la vida sigue...que ha hecho Uribe esta semana?

NewSaint73 dijo...

Umm Bueno, aun ocn esta trizte revelacion, Simon el Bonito, sefuira siendo mi Simon.