miércoles, 28 de febrero de 2007

Siempre listo

Ningún gobernante en Colombia ha sido capaz de buscar caminos propios con profundos compromisos con las clases menos favorecidas.

Opinión de Mario Quadros*
Especial para Un Pasquín

La columna de Daniel Samper, 31/1/07 en El Tiempo [“A Uribe lo están volviendo Comunista”] plantea un debate interesante. Aunque la afirmación parezca exagerada podría tener fundamento. El Presidente tiene que darse cuenta, de lo que ya es un hecho: su gobierno y su base política lo dejan contra las cuerdas. Sus últimas respuestas a los ataques del Polo, demuestran claramente eso. Fueron injustificadas y fuera de tono para un presidente, supuestamente, de todos los colombianos. Si Uribe es honesto, como yo creo, no sería un absurdo que pudiera tender hacia la izquierda, como dice el columnista.

Getulio Vargas, uno de los mayores políticos de Brasil, fue dictador de 1930 hasta 1945. Consciente de que la derrota de los regímenes autoritarios en Europa, traería una ola de liberalismo en el mundo, provocó un golpe para derribarse a sí mismo. Regresó al poder en 1950, apoyado por las corrientes políticas de izquierda de aquel momento, incluso del Partido Comunista. Su Secretario General, Luis Carlos Prestes, había estado preso 10 años durante la dictadura, después de la llamada “Intentona Comunista” de 1935. Durante ese período, Getulio entregó a Hitler a Olga, la esposa de Prestes, una alemana perteneciente a la Tercera Internacional, en ese entonces embarazada. La niña nació en un campo de concentración nazista. Fue rescatada después de un movimiento internacional para su liberación coordinado desde México y liderado por su abuela Ana Leocadia, la madre de Prestes. Hoy la niña es ingeniera química, profesora en Brasil. Su madre murió en la cámara de gas. Hay un libro sobre Olga, de Fernando de Moraes. La lección del apoyo de Prestes a Getulio en 1950, después de todo ese drama político, es que en política lo personal no se interpone a los ideales políticos.

Getulio gobernó su segundo período contrario a todas las fuerzas políticas que lo apoyaron durante los años de dictadura. Fue un gobierno progresista, volcado para las clases bajas. Creó el monopolio estatal del petróleo y fundó Petrobrás; estatizó las compañías de electricidad; creó una de las mayores empresas estatales de mineral de hierro; aumentó el salario mínimo en 100%, entre otros logros valiosos. La derecha no se lo perdonó. Las conspiraciones y los ataques para derribarlo fueron constantes. Acosado por la presión, en agosto de 1954 se suicidó en Palacio. Este hecho creó una verdadera conmoción nacional y neutralizó un golpe militar, que parecía inevitable. Dejó al pueblo una “carta testamento” que decía: “El pueblo del cual fui esclavo nunca más será esclavo de nadie”. Su legado eligió políticos y presidentes por los siguientes cuarenta años. Getulio es un ejemplo de evolución de un político, que viniendo de la dictadura optó por acercarse al pueblo por medio de la democracia.

¿Será Uribe un político capaz de tal evolución? Veamos.

Ningún gobernante en Co-lombia, ha sido capaz de buscar caminos propios con profundos compromisos con las clases menos favorecidas. Por eso, tampoco hemos visto en todo ese tiempo a un gobierno que tenga un apoyo popular sólido o, que la masa, no el pueblo, haya sido el protagonista de su ascenso.

Apuesta al fracaso. Comparto la idea con los que opinan que el gobierno de Uribe es coyuntural. Un año antes de las elecciones para su primer mandato, Uribe tenía 2% en las encuestas. No fue elegido por su ideología o por una base popular. Simplemente apostó al fracaso de la política de paz de Pastrana y le resultó. Fue en aquel entonces, como continúa siendo ahora, un reflejo de la frustración y rabia del pueblo con aquel nuevo fracaso. Su política social en nada ha cambiado de las anteriores. Su Ministro de Hacienda, alvarista, deja ahora el gobierno con prestigio, ¡como no! Jamás pasó nada distinto en su matemática que cumplir con la perfomance de los balances del establecimiento.

Decía Gorbachov, en una entrevista, que si hubiera recortado, en un 10% el presupuesto militar, habría controlado la crisis económica de Rusia y posiblemente no hubiera sido derribado. No se atrevió a hacerlo. De la misma forma que nuestros gobernantes son prisioneros del sistema y de los intereses de los grandes grupos, en aquel régimen autoritario, él era prisionero de las Fuerzas Militares.

¿Qué se puede decir sobre el mandato del gobierno de Uribe? Reforzó la política de seguridad, no hay duda. Pero es importante resaltar que aún no ha solucionado el problema de la guerrilla, su principal bandera en las elecciones. Además para eso pidió “cuatro añitos más”. La política económica es la de siempre, crecer económicamente, bla, bla, bla… Sobre ese punto, está apenas sacando provecho de la mejor situación interna y externa del país, dejada por Pastrana (incluyendo el Plan Colombia), después del descalabro del gobierno de Samper. El agravante en este gobierno es que ha estado cercado y soportado en su base política por lo peor y más retrógrado en Colombia, principalmente en lo referente a lo social. Los escándalos y los crímenes políticos, no tienen justificación, serán una mancha que lo va a perseguir hasta el final de su carrera.

El perfil de Álvaro Uribe es el de un terrateniente. No el de un gran político como lo fue Getulio, quien supo leer las necesidades de su pueblo e independizarse de los intereses de las clases dominantes. Con todo respeto, la mentalidad de Uribe junto con su Ministro de Defensa, que estudió en la Escuela Naval, se asemeja más a la de un scout: Siempre listo.

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*Ingeniero; estudiante de Ciencias Políticas.

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