miércoles, 28 de febrero de 2007

Las explicaciones de Uribe


Son muchas las cosas que ameritarían un esfuerzo de ‘aclaración’ de parte del Presidente.

Opinión de Juan Manuel López Caballero*
Especial para Un Pasquín

Varias presentaciones hizo el Dr. Uribe para explicar –o tal vez mejor, para desvirtuar–los datos que publicó el DANE respecto al empleo.

Sobra decir que para el Gobierno no podían ser satisfactorios, especialmente después del gran despliegue que habían hecho del crecimiento de la economía.

No podía evidentemente repetir la intentona que tuvo con el anterior director del DANE, César Caballero, cuando le sugirió “reestudiar los datos que iba a publicar” y éste prefirió renunciar antes que tener que acomodarlos a las interpretaciones del presidente.

Pero son muchas más las cosas que ameritarían ese esfuerzo de ‘explicación’ por parte suya.

Por ejemplo, como tema también de actualidad, ¿cómo se explica la decisión de ahora de apoderarse de los bienes de Mancuso?. Todas las versiones que aparecen son poco presentables: Si es la reacción a las declaraciones de Eduardo Pizarro, según las cuales los fondos para cumplir la ley que a él le toca implementar tendrían que salir del bolsillo de todos los colombianos –vía presupuesto- ¿porqué no se hizo antes? ¿porqué lo hace ahora? ¿Qué pasó durante el tiempo que se duró sin tomar esa decisión? Si la excusa para lo primero es que no había vías legales ¿Qué fue lo que cambió para que hoy sí se pueda? ¿no implicaría eso una actuación ilegal? Si según la versión oficial lo que se busca es que con esos bienes se cubra la reparación a las víctimas ¿considera el gobierno que los bienes de los victimarios y sus testaferros cubrirán las indemnizaciones? Si a Chupeta le encontraron el equivalente a más de 250.000 millones en efectivo ¿es creíble que lo que se deba expropiar de Mancuso sean 8.500 millones? La malicia de la gente siempre se hará otras preguntas: ¿Tiene eso algo que ver con el principio de ‘confesiones’ que el comandante paramilitar está haciendo? ¿Será parte de la presión o de una negociación para que Mancuso siga acusando o delatando solo a quienes ya estan muertos o enjuiciados? ¿O será una advertencia para que no se repita el caso del asesinato de la señora Izquierdo?

¿Por qué, si está tan interesado en que se entienda lo que producen las decisiones de su Gobierno, nunca cita, con esa memoria, esa precisión y esa dialéctica tan prodigiosas, de donde vienen o cómo se justifican las 11.200 víctimas entre muertos y desaparecidos entre 2002 y 2006 atribuidos a los paramilitares; o las 4.000 fosas comunes que según el Fiscal tiene ya localizadas aunque “solo” hayan podido abrir 500 por falta de recursos (!)?

El Presidente entendió que el camino de las ‘explicaciones’, en el sentido de orientar la información para mejorar los temas que van siendo cuestionados no lo favorece. Y, contrariamente a lo que tildan de locura o salida de casillas, su desborde en contra de los voceros de la oposición es una estrategia –por demás exitosa- para dejar de tener que luchar por encontrar explicaciones. Por eso suelta cuestionamientos al pasado como si eso lo eximiera de responder por sus propios actos, habla de ‘juzgar al Estado’, o busca trabarse en contrapunteos personales con los jefes de los partidos no Uribistas, evitando cualquier debate sobre sus resultados de gestión, sus programas para el futuro o, sobre todo, su sistema de administración y el uso de la burocracia y el presupuesto para comprar respaldos.

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*Economista e investigador.

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