domingo, 28 de enero de 2007

TRES EN UNO

Por Antonio Jiménez Castañeda
Especial para Un Pasquín

MENTIRA,
Dicho y hecho: el llamado proceso de paz con los narcotraficantes del cartel de Medellín disfrazados de paramilitares y la ley “de justicia y paz” que Uribe Vélez les redactó a su medida para indultarles hasta el último de los crímenes atroces que han cometido, están funcionando a pedir de boca, conforme a lo único que buscan, mancomunada y clandestinamente, Uribe y sus amigos de las AUC: consolidar la mentira, la injusticia y la impunidad bajo los remoquetes de “verdad, justicia y reparación”.

INJUSTICIA
A Mancuso, los medios del Gobierno, con El Tiempo a la cabeza, en noticias que, sin duda, son redactadas o al menos dictadas desde la Presidencia y el ministerio de Defensa, lo presentan como el empresario que cometió un desliz y ha decidido confesar “la verdad”. “Verdad” que, calculadamente, le achaca a otros narcogenocidas muertos, delante de unos juececillos que apenas si lo interrogan y que se cuidan de garantizar la ausencia de testigos oculares, periodistas y deudos. Entonces, El Tiempo despliega en primera página un dictado de su copropietario Juan Manuel Santos Calderón ó Pachito Santos Calderón ó quizá de ambos: la presencia de los deudos y de los testigos no es necesaria en esa comedia que, de cuello y corbata, preside Mancuso para burlarse de la memoria de miles de millares de inocentes a los que cortó vivos con sierras eléctrica.

E IMPUNIDAD
Pero hay reparación: por orden editorial del periódico de los cogobernantes Santos Calderón, las “confesiones” de los narcogenocidas en vías de indultos generales van a ser transmitidas por TV, en diferido y a pedazos, para que el país las vea a eso de las 4 a.m., pero, eso sí: los deudos seguirán siendo ahuyentados cuando intenten protestar ó señalar a esos narcotraficantes que Uribe no extraditará porque, en secreto, así lo convino con ellos. Al mismo tiempo, las esperanzas nacionales de verdad son manipuladas por la Casa Editorial El Tiempo y sus adeptos. Ejemplo: tuvo la “exclusiva” (con muchísimo trabajo) del acuerdo entre los narcogenocidas con los narcopolíticos. Pero (¡oh, sorpresa!), de no menos de 50 firmas que anticiparon los narcotraficantes y los narco-congresistas-uribistas, el periódico de los cogobernantes primos hermanos dobles apenas menciona 34 nombres. Otros 20, o más, se perdieron. Suponemos que los primos Santos Calderón ya apropiaron unos $1.000 millones para repartir entre quienes digan dónde están los que faltan. Porque los Santos Calderón, acertados copropietarios y cogobernantes de Colombia, sí nos van a dar “verdad, justicia y reparación”.

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