domingo, 28 de enero de 2007

Las donaciones de Julio Mario

Por Cecilia López Montaño
Especial para Un Pasquín

El país ha destacado ampliamente la donación de 24 mil millones de pesos que el empresario Julio Mario Santo Domingo y su familia han hecho a la Universidad de los Andes, para su programa de financiación a estudiantes pobres con altas calificaciones. El rector de los Andes, obviamente muy complacido, ha afirmado que gracias a esta donación, durante doce años, cerca de 300 estudiantes pobres podrán realizar sus carreras completas en esta prestigiosa y costosa universidad, donde las matrículas pueden llegar a ser hasta de 8 millones de pesos por semestre. Frente a este hecho vale recordar una anécdota que contó en su momento el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, en una cena cuando se celebraban en Nueva Cork, no hace mucho, sus exitosos 60 años de vida. Comentó el profesor Stiglitz que en una entrevista con el millonario mexicano Carlos Slim, éste le preguntó qué debería hacer él por su país. La respuesta de Nobel fue inmediata y contundente: pagar impuestos, mi querido amigo.

Esta anécdota viene al caso por varias razones. En primer lugar, debe recordarse que en la famosa venta de Bavaria a Sab Miller, la negociación fue de tal naturaleza que el grupo Santo Domingo, según se habló, dejó de pagar impuestos por una suma de mil doscientos millones de dólares (US$1.200 millones). Muchos columnistas escribieron sobre este hecho sin que el Gobierno del señor presidente Uribe se hubiera pronunciado sobre la forma como se hizo la venta de Bavaria. Ahora, en un arranque de generosidad, el señor Santo Domingo y su familia le devuelven al país 24.000 mil millones de pesos que son un poco más de diez millones de dólares, o sea 0,07% de lo que, para muchos, ha debido ingresarle al fisco colombiano por cuenta de esta negociación, si el Estado hubiera ejercido su responsabilidad. Negocio estupendo. Ha quedado el donante como un gran filántropo y se gana todo el aplauso de la sociedad colombiana. El resto US$1.190 millones de dólares se quedan en las arcas familiares. Y todo el mundo tan tranquilo.

Algunos pueden argüir que los Santo Domingo no tenían obligación de hacer esta donación a la Universidad de los Andes. Eso es absolutamente cierto y la verdadera responsabilidad le cae al Estado colombiano que aparentemente se dejó meter semejante gol sin pensar en las necesidades de un país lleno de pobres, de marginados, de desplazados, de indigentes. Pero, en segundo lugar, el tema central que estos hechos develan es la necesidad de diferenciar la filantropía de la responsabilidad de pagarle impuestos al Estado para que este financie las políticas públicas. Si en la venta de Bavaria el Estado hubiera recibido los US$1.200 millones de dólares de tributos, no serian 300 los estudiantes pobres que se beneficiarían, sino muchísima más gente, eso sí partiendo de la base de un adecuado uso de estos recursos. Es al Estado al que le corresponde la responsabilidad de ser el garante de los pobres, de los excluidos, de los marginados. Y bajo esa premisa, que este Gobierno parece ignorar, su responsabilidad es hacer que los ricos paguen los impuestos que deben y no solamente hacer donaciones porque estas no reemplazan su responsabilidad con el país que tanto les ha dado. Lo dijo Stiglitz y se lo dijo al hombre más rico de América Latina, más que Santo Domingo, Carlos Slim.

Sin duda la donación le dio mucha pantalla a Julio Mario y eso le permitió hacer la propuesta que ha ocupado las páginas de los periódicos del país: un tercer período para el señor presidente Uribe. La pregunta obvia para Julio Mario es si le parece tan espectacular este Gobierno de manera que deba durar tres períodos, uno más del actual ¿por qué está vendiendo sus empresas en Colombia y, sobre todo, por qué no se viene a vivir a este su país, en vez de sufrir el invierno de Nueva York y las aburridas fiestas del jet set internacional?

1 comentario:

Fernando dijo...

"Detrás de todo gran fortuna hay un gran crimen" Honorato de Balzac